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lunes, 22 julio, 2019

Cuba: Voces divididas

El anuncio del presidente Barack Obama de restablecer relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba y disminuir las restricciones económicas a la isla cayó como un balde de agua fría en parte del exilio cubano y las reacciones locales no se hicieron esperar.


La Casa Cuba de Tampa, una organización con 25 años en el área de la Bahía, citó a sus miembros a una reunión extraordinaria para planear una manifestación pacífica y sentar su descontento ante el anuncio del presidente.


En la reunión reinaban caras de tristeza y muchos de los asistentes afirmaron que no iban a poder dormir tranquilos porque les había dolido la “traición del gobierno americano”.


Al día siguiente, decenas de exiliados salieron a expresar su decepción en el monumento de Hermanos al Rescate ubicado en la esquina de Columbus Drive y Dale Mabry.


Los asistentes con la bandera de Cuba y la de Estados Unidos en mano gritaban: “Respeto a los Derechos Humanos”, “Freedom for Cuba”, “Queremos prensa libre”, “Abajo los Castro” y “Mantengan el embargo”, entre otras consignas.


CENTRO Tampa habló con varios de los exiliados quienes opinaron acerca del anuncio del presidente, a continuación algunas de las reacciones.


“Queremos vivir en paz. Queremos que nuestros hermanos en Cuba atropellados por más de 56 años vivan en paz. Sabemos que estas negociaciones no benefician en nada al pueblo de Cuba”, dijo Carlos Sureña.


“Es una traición muy grande que no nos coge de sorpresa, fuimos traicionados antes por la administración Kennedy y estamos siendo traicionados por la administración del presidente Obama” dijo Eddie Forte, presidente de la Casa Cuba de Tampa. Forte enfatizó que no se mencionó en la alocución presidencial la suerte de los presos políticos en la isla.


Bernardino Pérez dijo que el verdadero exilio cubano tradicional se mantiene vigente.


“Sabemos que hay gente nueva a la que solo le interesa el problema personal de cómo llevan comida o cómo llevan dinero y no les importa la libertad de Cuba”, dijo Pérez.


Fermín Caballero, quien llegó a EEUU comienzos del 1999 gracias a una lotería de visas y dijo conocer bien el sistema económico en Cuba.


“Trabajé 27 años en Tropicana y hablan de que el turismo local se va a afectar. Pero si a Cuba ya van 3 millones de turistas y sigue la misma opresión, las violaciones de derechos humanos. La seguridad de estado es un monopolio y al comercio, hasta los más chiquitos, los tiene bajo control el gobierno. Si va el turismo de aquí lo que va es a enriquecer al gobierno”.


La única venezolana presente en la manifestación fue la activista Norma Reno quien agregó que durante la protesta se conoció que el presidente Obama había firmado la HR 4587 —Venezuelan Human Rights and Democracy Protection Act—,“para sancionar a los corruptos en Venezuela”.


“Es una alegría para nosotros los venezolanos, pero a la vez es un dolor porque demuestra la doble moral de un presidente que hace tratos con genocidas, tratos con criminales que han mantenido a un pueblo secuestrado por 56 años y ahora dice bueno Venezuela ya no me interesa entonces voy a sancionarlo”, dijo Reno.


Para la cubana Tily Noya, quien llegó a EEUU en 1960, el anuncio del presidente es “una traición a nosotros los cubanos, a este país”.


“Creo que el presidente ha puesto a este país en peligro nacional, que se está doblegando bajo tiranos y no tiene como ser líder fuerte y esto definitivamente no ayuda a nada al pueblo de Cuba”, dijo Noya.


Rolando Martin, quien afirmó ser sobreviviente guerrillero anticastrista de la zona del norte del Escambray está en contra de levantar el embargo “porque en Cuba no hay democracia”. El estuvo preso por una década en la isla.


“La ley de ajuste cubano, si se establecen relaciones, va a caer y vamos a perder los cubanos ciertos derechos especiales”, agregó Martin, de 76 años.


Visiblemente contrariada estaba con una pancarta Gisela Pérez. Ella llegó a Chicago en 1965 en uno de los Vuelos de la Libertad.


“Quiero a Cuba libre”, dijo Pérez llorando. “He sufrido mucho, perdí a mi familia, a mi padre lo mataron con un bayoneta para que entregara un saco de arroz”.


Pérez, de 83 años, dijo que en el pasado enviaba ayuda monetaria a dos hermanos que viven en la isla, pero ahora que está retirada no puede enviar ese alivio.


“El cheque del retiro hay que estirarlo como si fuera chicle, no alcanza ni pa’ la medicina ...tengo artritis, osteoporosis y han recortado el Social Security”, agregó Pérez.


Ligia González, de 83 años, afirmó que el anuncio del presidente “no va a salvar a Cuba”, ella llegó en 1962 a EEUU en un vuelo lleno de exiliados, solo tenía como equipaje tres mudas de ropa y cinco pesos que fue lo único que le dejaron sacar de la isla.


“Cuba va a quedarse en lo mismo, los pobres no tienen nada sino les manda la gente de acá dinero, no hay libertad de prensa, van a poner de nuevo en las cárceles a los que protestan. No va a haber un cambio, tiene que irse Castro con toda la camarilla para que haya cambio”, dijo González. “Sí salgo a protestar y lo seguiré haciendo, ojalá Dios me de salud para seguir luchando”.




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