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lunes, 22 julio, 2019
NOTICIAS LOCALES

Luchando por libertad e igualdad

Tampa - Desde el 10 de diciembre de 1948, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, se recuerda la fecha de la aprobación de ese documento en todo el planeta, y el área de la Bahía de Tampa no es la excepción. Recientemente, el Tampa Hillsborough County Human Rights Council (THHRC) realizó su 38ª premiación anual en varias categorías, entre los galardonados al Salón de la Fama de los Derechos Humanos de esa entidad se encuentran Alfredo Moreno, presidente de La Casa Cuba de Tampa; Emiliano José (E. J.) Salcines, ex magistrado del tribunal de apelaciones para el segundo distrito, y Sam Gibbons, reconocido legislador estatal por más de cuatro décadas. Mark Nash, presidente del THHRC, dijo que esa organización nació en los 70 y que todos los años reconocen a líderes comunitarios que se destacan por preservar los derechos humanos.
"Premiamos personas y organizaciones que hacen cosas realmente sobresalientes en la comunidad", dijo Nash. Destacó que THHRC es una "organización independiente".
"No recibimos fondos [del Condado]; somos autosuficientes", afirmó Nash, quien tiene fuertes raíces en el área de la Bahía. "La calle Drew, en Pinellas, fue nombrada en honor a mi familia... y en West Tampa, las calles Kathleen, Aileen, Cordelia e Ivy les dieron el nombre por mis cuatro tías abuelas". De acuerdo con Nash, en el área de la Bahía hay líderes que ya se han convertido en una especie de leyendas, como lo son "E. J. Salcines, Alfredo Moreno y Sam Gibbons". "Especialmente Gibbons tuvo mucha influencia en el área. El Hospital de Veteranos está aquí por él... y una serie de programas para ayudar a que personas de bajos recursos tuvieran acceso a la educación", afirmó Nash. Al igual que Gibbons, en el Salón de la Fama lo acompañan dos hispanos: Alfredo Moreno y E. J. Salcines. CENTRO Tampa habló con estos dos homenajeados. ***

Alfredo Moreno. Foto: Myriam Silva-Warren.
Alfredo Moreno, presidente de La Casa Cuba de Tampa y quien se describe como un ex profesor, un camarero, un cubano exiliado, dijo sentirse "muy honrado" al ser parte del Salón de la Fama de los Derechos Humanos. Afirmó que, al recibir el reconocimiento, dijo: "Libertad para Cuba". Moreno, de 77 años, contó que nació en una familia "muy humilde, pero muy honrada, en el reparto Peralta de la Ciudad de Holguín, oriente de Cuba". "Mi infancia fue muy feliz... [Vivimos] en una casita de guano, un ranchito muy lindo, con siete cuartos, y ahí nacieron todos los diez nietos de nuestros abuelos", recordó. Según Moreno, la casita donde creció le había sido asignada a su abuelo, quien era mayoral de una hacienda ecuestre rodeada por el río Marañón. Desde su infancia, Moreno sintió inclinación por el deporte: es aficionado de los Yankees de Nueva York desde que tiene uso de memoria. Dijo haber tenido entre sus pertenencias una gorra de ese equipo de béisbol, cuando tenía 7 años. "Hice deporte, boxeo, baloncesto y dirigí equipos a nivel nacional e internacional", afirmó. "A los 17 años, me hice instructor de educación física... ". Entre otros, dijo que también le gustaba la política y que estuvo activo como secretario de la juventud liberal. De acuerdo con Moreno, le ofrecieron un trabajo como director de deportes, el cual rechazó. "De ahí me castigan por no convenir a los intereses educacionales de la revolución cubana y me ponen como traidor, vende patria, como lumpen", recordó Moreno. Pasó por varias prisiones de la isla, donde dijo que no le torturaron físicamente, pero sí sicológicamente. "Mentalmente no éramos nadie". En 1964, Moreno dijo haber ido a inmigración en Cuba, "sin nadie, sin ninguna reclamación". "El oficial me dijo: 'Tú también te vas, traidor'". Finalmente en febrero de 1970, Moreno salió de la isla en un Vuelo de la Libertad. Por 22 años, residió en Sarasota, donde afirmó haber sido muy activo en la comunidad. "Éramos 800 cubanos, nada más; hicimos de todo: parque infantil, maratón de recordación del general Antonio...", dijo. Contó que en Sarasota le nombraron como hijo adoptivo de la ciudad, en 1981, y que en 1989, "sin dominar perfectamente el idioma inglés", se presentó a un cargo publico. "Corrí con 11 candidatos y quedé en quinto lugar. Era un humilde camarero, pero conocía el manejo de lo que era el Departamento del Agua y me paraba ahí con mi aparatito de traducción...". Tras divorciarse en 1992, se mudó a Tampa y se integró a La Casa Cuba. ¿Qué es La Casa Cuba para la comunidad cubana?
"Es un campo de batalla y la lucha contra el comunismo y la dictadura de Cuba y las dictaduras de todas las Américas", respondió el vicepresidente de la entidad Carlos Sureda. "Somos cubanos y latinoamericanos. Para nosotros, es una familia". "El reconocimiento que le dieron a Moreno es un honor para los que amamos la democracia y la libertad", agregó Sureda. ***
E. J. Salcines. Foto: Myriam Silva-Warren.
Según el ex magistrado E. J. Salcines, la palabra diversidad con los años ha tomado un significado importante en el área de la Bahía. Salcines dijo que "para llegar al Salón de la Fama tienes que tener una trayectoria de vida haciendo cosas; en este caso, referente a los derechos ciudadanos y los derechos civiles". Para Salcines, de 73 años, es un gran honor ser reconocido por proteger y mantener los derechos constitucionales y los derechos humanos. "A esta etapa de mi vida, agradezco que alguien mire hacia atrás lo que ha sido casi medio siglo de defender los derechos humanos", dijo. El ex magistrado del tribunal de apelaciones dijo que a él lo reconocieron porque rompió las normas de la segregación y la discriminación que existían en los 60. Particularmente, cuando nombró al primer auxiliar fiscal de color, George E. Edgecomb, en 1969. Salcines fue, además, el primer hispano electo a la fiscalía en todo el estado de la Florida. De acuerdo con Salcines, Edgecomb llegó a ser un fiscal reconocido y fue nombrado por el gobernador como el primer juez de color en el Condado de Hillsborough. Lo mismo, dijo Salcines, pasó con las mujeres.
"Nunca habían tenido una fiscal auxiliar femenina y [nombré] a la primera mujer fiscal, que es Gwen Young", agregó. "El próximo año, ella va a ser envestida como la próxima presidenta de todo el colegio de abogados en el estado de la Florida". Abriendo camino a la diversidad, Salcines también empleó al primer fiscal en silla de ruedas, Keene Bard. Salcines dijo que buscó abrir puertas a las minorías en el área debido a su cultura y a su ascendencia española. "Eso se lo debo a mis padres, que llegaron a este país sin nada, sin preparación académica o escolar, y este país les dio muchas oportunidades", afirmó. Describió la riqueza de Tampa como una con "la mezcolanza que tenemos de culturas y nacionalidades en esta parte de EEUU. Tenemos aquí una convivencia muy tolerante, muy servicial". "Lo mismo era si acababas de llegar de Cuba, de Colombia, de México o Italia. Te ayudaban, y una mano lava a la otra y las dos lavan la cara", agregó. "Haberme criado aquí, en este paraíso de migración que tenemos en esta zona de Florida, me dio un nivel de sensibilidad hacia el prójimo y [me enseñó] a no discriminar". Salcines ha sido reconocido en tres ocasiones por el rey de España y, además de magistrado, fue cónsul honorario de España para la Florida central por casi dos décadas. Él continúa activo en la comunidad: es profesor adjunto de Derecho en la Universidad de Stetson, es magistrado suplente y hace parte de un comité que planea celebrar los 500 años del descubrimiento de la Florida, por Juan Ponce de León. ------- Para comunicarse con nuestra reportera: mwarren@centrotampa.com o 813-259-8037
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