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lunes, 18 marzo, 2019
Opiniones

La resiliencia: Clave para la felicidad

¿Cómo puede alguien sobrevivir pobreza extrema, trauma, accidentes, enfermedades y otras adversidades que usualmente marcan a otras personas de por vida? Todos hemos conocido personas que han superado tragedias y traumas en sus vidas de manera admirable. Nos preguntamos al conocerlas cómo pudieron enfrentar estos eventos y salir victoriosos.

Una de las contestaciones que nos ofrece la sicología moderna es el concepto de la resiliencia. Los estudios nos sugieren que estas personas tienen unas características en su personalidad que las han ayudado a sobrevivir. Anteriormente se pensaba que eran pocas las personas que tenían esta habilidad de adaptación pero sabemos que la resiliencia es común y que puede aprenderse.

La resiliencia se ha descrito de varias maneras. Se considera que es la habilidad de adaptación que tienen muchas personas que han enfrentado adversidad en sus vidas. Se puede describir también como un proceso en el cual las personas superan positivamente experiencias traumáticas. Otros estudiosos hablan de que las personas con resiliencia tienen una personalidad “resistente” y capaz de enfrentar grandes retos y pruebas. Probablemente puede usted pensar en varias personas que ha conocido que son admirables y que demuestran esta entereza al enfrentar la vida.

Características de la resiliencia

Las personas resilientes sobresalen por tener ciertas características que parece ayudarlas a enfrentar adversidad. Estas características incluyen:

● Sistemas de Apoyo: Tienen un sistema de apoyo y relaciones de sostén emocional dentro y fuera de sus familias.

● Relaciones Positivas: La calidad de las relaciones en sus vidas son positivas, reciben y dan cariño, incentivo y apoyo.

● Habilidad para resolver problemas: Pueden solucionar problemas y utilizan los recursos disponibles para hacerlo. Identifican soluciones y nuevos recursos.

● Imagen Positiva: Se ven a sí mismos de una manera positiva, reconocen sus atributos, sienten confianza en sí mismos.

● Comunicación: Piden ayuda cuando es necesario, se comunican fácilmente con otros y expresan honestamente sus sentimientos. Su comunicación es positiva.

● Sentido de control: Sienten que tienen control sobre sus vidas y no que los acontecimientos los controlan. Pueden manejar y controlar impulsos y sentimientos fuertes.

● Flexibilidad: Se amoldan al cambio y son flexibles ante la adversidad.

● Actitud Positiva: Su ánimo es optimista y enfrentan retos y adversidades con una actitud positiva. Entienden que hay una lección en cada experiencia vivida.

Cómo desarrollar la resiliencia

A medida que nuestras sociedades se desarrollan y las personas disfrutan de adelantos tecnológicos, médicos y más comodidades, es más fácil adquirir actitudes más casuales hacia la pobreza, trauma, etc., ya que estos eventos no necesariamente nos tocan de cerca.

La tolerancia a la adversidad, o al mismo estrés, se disminuye cuando no se han vivido de cerca o sus efectos se han disminuído. Por eso vemos a muchas personas que tienen gran dificultad cuando enfrentan problemas diarios. Muchas veces estas personas se derrumban emocionalmente porque no pueden aceptar que enfrentan adversidad. Para nosotros los latinos, nuestra manera de ver la vida muchas veces nos provee un refuerzo emocional muy parecido a la resiliencia. Esta manera tiende a aceptar los acontecimientos que vivimos como parte de nuestras vidas y destinos. Es común oirnos decir que “así son las cosas”, “que así lo quizo Dios”, “las cosas vienen porque convienen” o “al mal tiempo ponemos buena cara”.

El desarrollo de la resiliencia ayuda a prepararnos a enfrentar problemas de manera más efectiva y positiva. Algunas estrategias para adquirirla incluyen:

Un sistema de apoyo: Desarrollar relaciones interpersonales positivas en nuestra familia, trabajo y comunidad. Pedir apoyo cuando es necesario.

Aceptación: Desarrollar una actitud de aceptación a los cambios ya que éstos son inevitables. Oportunidad: Desarrollar una actitud más optimista hacia cambios y verlos como oportunidades de aprendizaje en nuestras vidas.

Solucionar problemas a tiempo: Resolver contratiempos y problemas tan pronto le sea posible para así disminuir el efecto de ellos. Pensar en soluciones creativas cuando ocurren dificultades.

Rodearse de optimismo: Cultive relaciones con personas positivas y optimistas. Lea sobre personas que han superado adversidad y proyectan positivismo y grandeza.

Ser optimista y positivo: Practicar pensamientos positivos e inspiradores sobre sí mismo y sobre situaciones en su vida. Comenzar a substituir pensamientos pesimistas.

Es posible que ya identifique en usted aspectos de resiliencia que le han ayudado a sobrellevar muchas adversidades. También es posible que desee ser más resiliente en su diario vivir. Algunos autores han indicado que el desarrollo de esta habilidad es una clave importante en nuestras vidas ya que esta actitud nos ayuda a ser más felices con nosotros mismos.

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