Centro Tampa - Noticias en Español | CentroTampa.com
jueves, 22 agosto, 2019
NOTICIAS LOCALES

La danza, elíxir de vida

[ TAMPA ] - “Cuando bailo me siento demasiado feliz porque es algo que viene de mí, desde acá”, dijo Thalía Arbeláez, mientras se tocaba el pecho con sus pequeñas manos.
 
Thalía, de 20 años, tiene una cicatriz producto de una cirugía a corazón abierto efectuada cuando apenas tenía siete meses.
“Ella no crecía. El doctor dijo que debía hacer una operación al corazón y nos dio un 50% de posibilidades: 'O se salva o se va'”, recordó Alicia, mamá de Thalía y quien reside en Tampa hace más de tres décadas.
 
De acuerdo con Alicia, de origen colombiano, la intervención quirúrgica era necesaria para permitirle a la niña que se desarrollara lo más normal posible. Thalía nació con síndrome de Down (DS), un trastorno genético en el cual una persona tiene 47 cromosomas en lugar de los 46 usuales.
 
Esa condición genética no le ha impedido a Thalía, gracias a la dedicación de sus padres, aprender a bailar y hasta ha servido como modelo de inspiración a otros niños con necesidades educativas especiales. A tal punto que Thalía fue seleccionada para hablar en la Convención Anual Nacional de Síndrome de Down, a efectuarse este fin de semana en Denver, Colorado.
 
Alicia recordó que cuando se enteró, hace 21 años, que estaba embarazada se emocionó, pues “había sufrido una pérdida” y disfrutaba de su quinto año de matrimonio con Arbey, también colombiano. Los dos ansiaban tener hijos.
 
“Estábamos muy contentos porque era nuestro primer bebé y al nacer…nos salieron con la noticia de que era DS”, dijo. “Estaba sola (en el parto), yo la vi… y pensaba en medio de las lágrimas: '¿Cómo le voy a dar esta noticia a Arbey?'”, dijo Alicia visiblemente triste.
 
Afirmó que su esposo, al ver a la niña y también en medio del llanto, le dijo: “No hay un culpable, no fuiste tú, no fui yo. Si Dios nos la salva, la vamos a sacar adelante. Yo miré a Thalía y entrelazados, llorando, muy, muy tristes, nos dimos valor el uno al otro”, agregó Alicia, quien en ese entonces tenía 34 años.
 
Tras una serie de vicisitudes, entre ellas la posibilidad de que Thalía no pudiera caminar, los Arbeláez se revistieron de valor y se documentaron acerca de lo que tenían que vivir con una niña especial.
 
“Thalía dio sus primeros pasos a los dos años luego de una serie de terapias y a pesar de su incapacidad, pues desde niña tenía mucha fortaleza”, afirmó Arbey.
 
Según Alicia, desde que Thalía estaba en su vientre, su esposo le ponía música para que la bebé la escuchara. Por eso, a la vez que dio los primeros pasos, “se paró fue a bailar con mucha alegría y entusiasmo”.
 
Los Arbeláez aprenden cada día más de su hija y la han logrado sacar adelante debido al amor que le inculcaron.
 
“Nos hemos dado cuenta que lo mejor que nos ha pasado a nosotros es tenerla a ella, con su condición. Las felicidades que nos da… no nos da preocupaciones”, afirmó Arbey.
 
Cuando ellos notaron que a Thalía le gustaba la música se dieron a la tarea de buscar sitios donde aprendiera a bailar y a cultivar esa pasión.
 
“Es que en vez de sangre, Thalía tiene notas musicales”, afirmó Arbey.
 
Comenzaron con clases de ballet en una escuela en Temple Terrace. Paralelamente, Thalía asistió a una escuela regular para que socializara con niños de su edad.
 
A medida que la entrevista transcurría Thalía miraba con admiración a sus padres. No sin antes aclarar que no solo baila ballet.
 
“Bailo merengue, salsa, colombiana (Cumbia), Tap, belly dance, mambo. Y con Miss Curra (una de sus maestras), flamengo (Flamenco)… ah y también bailo tango”, agregó Thalía emocionada.
 
Y es que ella toma clases de baile seis días de la semana. Su mamá explicó que actualmente asiste simultáneamente a una escuela de danza en Temple Terrace y al Conservatorio Patel, en el downtown de Tampa.
 
“Desde el 2012 ha trabajado mucho el flamenco y este año además belly dance”, afirmó Alicia.
 
Curra Alba, profesora de flamenco en el Conservatorio Patel, dijo que la joven asiste a las clases regulares y que aprende rápido.
 
“Para mí Thalía no tiene diferencia con otras personas. Es una chiquita muy inteligente, pone mucha atención, algunas veces se despista un poquito, pero estoy muy orgullosa de ella y la aprecio mucho”, dijo Alba, quien nunca había tenido entre sus alumnos una niña con síndrome de Down.
 
En el conservatorio, Thalía también ha aprendido ballet y ha tenido la oportunidad de bailar en Cascanueces y también con el Ballet de Rusia, cuando este ha visitado el área de la Bahía de Tampa.
 
“Acá (en Patel) el nivel es muy profesional. No le puedo pedir a ella que sea una bailarina de Broadway, aunque ella quiere bailar con las estrellas…asistir a Mira quién Baila o a Dancing With the Stars”, dijo Alicia.
 
En el 2009, los Arbeláez tuvieron la oportunidad de ayudar a la Corporación Casa Taller Artezas, en Medellín, Colombia, para que recaudaran fondos encaminados a niños discapacitados. Los fondos se recaudaron gracias a una presentación de Thalía.
 
Luego en el 2010, la Fundación ASDRA, Asociación Síndrome de Down de la Republica Argentina, invitó a Thalía para que bailara en la ciudad austral.
 
Tras esas presentaciones Thalía ha asistido a otros lugares a presentarse y sus padres a dar testimonio de lo que es tener un hijo con una discapacidad.
 
“Aclaramos que no es una discapacidad, sino que es una capacidad con la cual se debe vivir. La discapacidad está en el que la ve y no en el que la siente”, aclaró Alicia.
Thalía recordó lo especiales que han sido esas visitas.
 
“En Argentina bailé tango, canciones de Fonseca, de Juanes, mi favorito… Bailé Loca, Loca de Shakira…. y les decía a las niñas bailen conmigo. Y todas se subieron al escenario”, afirmó Thalía, a quien le encantan las fiestas.
 
Contó que dentro de poco cumplirá 21 años, pero que su cumpleaños favorito, a la fecha, fueron sus 15.
“Mi fiesta fue maravillosa … y todos querían hacerla especial porque yo soy buena hija”, dijo Thalía sonriendo. “Lo mejor es que vino un mariachi a la fiesta y el ponqué (pastel) wow! … delicioso”.
 
“Bailé con mi papá un tango, pero mi papá es un profesional”, agregó.
 
Thalía mide 4' 9” y aunque es pequeña de estatura tiene grandes sueños. Un día quiere ser profesora de baile para niños especiales.
 
Acaba de culminar su escuela secundaria en Pepin Academy. Afirmó que no siente que sus amigos la traten de manera diferente. Pero eso sí, aclaró que: “No quiero que nos llamen Down syndrome, prefiero que nos llamen niños especiales. Yo no soy Down, yo soy up”.
 
Hasta en sus sueños la música está presente, duerme escuchando la música clásica de Chopin y Beethoven.
 
“Sabes que me gusta también el hip-hop, Pitbull y me encantan los chicos de One Direction… son guapos”, dijo.
 
¿Qué sientes cuando estás en el escenario?
 “Siento que debo ser elegante y cuando finalizo quiero aplausos… en la convención voy a hablar de mis razones para bailar. I am ready”, enfatizó. Y leyendo su presentación prosiguió:
 
“Bailar es mi pasión principal. Y me ayudó en muchas vías. Espero que ustedes entiendan que eso puede ayudarlos…”, concluyó Thalía elevando el tono de su voz. 
-------
Para comunicarse con nuestra reportera: mwarren@centrotampa.com o 813-259-8037
Comments