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s�bado, 17 agosto, 2019
Venezuela

A pesar de diferencias internas, la oposición en Venezuela sigue unida

CARACAS, Venezuela -- A un día de asumir la mayoría en el Congreso en el que por primera vez en 17 años la oposición es mayoría, líderes opositores venezolanos vuelven a dejar en evidencia sus diferencias en los más variados temas, incluida la estrategia a seguir para procurar que anticipadamente el presidente Nicolás Maduro deje el mando en caso de un conflicto entre poderes.

La diatriba entre el moderado excandidato presidencial Henrique Capriles, que defiende vehementemente la idea de buscar sin atajos los cambios que muchos venezolanos reclaman, y los simpatizantes del condenado líder opositor Leopoldo López, que prefieren estrategias más expeditas, de momento no parecen poner en riesgo la frágil unidad opositora , especialmente entre los sectores más radicales.

Pero para muchos miembros de la oposición es motivo de preocupación que se quiebre esa frágil unidad y no han sido pocos los líderes que pidieron dejar de lado las luchas internas en favor de la unión, que les permitió propinar al oficialismo una contundente derrota en las elecciones del seis de diciembre.

“No debe desgastarse con temas estériles” como errores y fracasos pasados, dijo el diputado reelecto a la Asamblea Nacional, Julio Borges. “Más que discutir, es necesario que se preparen para asumir la responsabilidad otorgada por el pueblo el 6 de diciembre pasado. Buscamos reglas claras que permitan que todos seamos iguales, en esa medida resolveremos cinco años de discusión sin caer en personalísimos. Tenemos una responsabilidad y le pedimos al país que confíe en que vamos a cumplir con ella”, destacó el legislador, que al igual que Capriles milita en el partido Primero Justicia.

La llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) es una coalición de grupos opositores compuesta por una veintena de partidos de izquierda, conservadores, moderados y tradicionales y se reunió la semana pasada para elegir a su líder, el diputado Henry Ramos Allup, quien será el nuevo presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y estudiar reglamentos internos que les permitirán organizarse con miras a la instalación de la nueva Asamblea el 5 de enero.

Los comentarios de Borges se produjeron luego que Capriles, en una entrevista divulgada por el diario Tal Cual, expresara que la estrategia de López y otros dirigentes de buscar en el 2014 en las calles cambios políticos, centrados en “la salida” del presidente Nicolás Maduro, electo en abril de 2013 para un mandato de seis años, lo que desencadenó fue una serie de protestas callejeras, que por sus resultados “hay que incluirla en los grandes fracasos nacionales”.

Las protestas dejaron 43 muertos, unos 800 heridos y miles de detenidos temporales, según registros de la Fiscalía General. López fue condenado el pasado 10 de septiembre a casi 14 años de prisión por delitos de instigación pública, asociación para delinquir, daños a la propiedad pública e incendio intencional.

El dirigente del partido Voluntad Popular fue procesado junto con otros tres jóvenes por una protesta violenta ocurrida en la capital el 12 de febrero de 2014 y que fue el desencadenante de otras manifestaciones contra el gobierno de Maduro el año pasado.

“De haber asumido ese camino (en pleno la oposición) no habríamos tenido el triunfo del 6D. Nosotros decíamos que había que organizar una mayoría con piso en los barrios del país, fuerza política”, dijo Capriles. “Ahora hay una política que triunfó y hay que seguir fortaleciéndola. Aquí no hay espacio para ‘La Salida’ segunda parte, si pretendes mantener la Unidad. Quien quiera eso, le saldremos al frente con firmeza”.

La respuesta no se hizo esperar entre los partidarios de López, entre ellos su padre Leopoldo López Gil, quien escribió en Twitter: “cuando leo a Capriles declarar que la nueva Asamblea no debe plantearse salida porque La Salida (dixit) como el paro se cuentan entre los fracasos nacionales, ldoy (sic) gracias que él es solo gobernador del Edo (estado Miranda) que disminuyó nuestros votos y no un nuevo y valiente diputado”.

En las pasadas elecciones la oposición obtuvo seis escaños en Miranda mientras el oficialismo se adjudicó cinco.

La oposición ha descartado que quiera ir a un conflicto de poderes con el gobierno, pero ha advertido que de bloquearse las acciones de la nueva Asamblea Nacional está dispuesta a activar los mecanismos constitucionales que pueden incluir una reforma constitucional, el referendo revocatorio de mandato o la convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente.

Sobre las opciones constitucionales que podría activar la oposición para resolver una eventual disputa, el secretario ejecutivo de la alianza opositora, Jesús Torrealba, ha dicho que las alternativas pasan por “la enmienda constitucional, la reforma constitucional para el recorte del mandato, el referendo revocatorio y la asamblea nacional constituyente”, entre otras.

Algunos líderes opositores advierten que prosperar alguna de esas opciones podría hundir a Venezuela en un tumultuoso debate político que desvíe la atención de los problemas cotidianos que agobian a los venezolanos, como una inflación galopante y problemas severos de escasez de bienes esenciales, como alimentos y medicinas.

“Capriles y López son líderes fundamentales de la oposición, eso es indiscutible. Que Capriles considere que ‘La Salida’ fue un error es su derecho; pero aquí lo importante es que si la oposición no es capaz de integrarse, de sumar, para enfrentar al adversario mayor, pierde. En este caso el chavismo es una fuerza mucho más intensa que las que puedan surgir dentro de la oposición”, afirmó Luis Vicente León, presidente de la encuestadora local Datanálisis.

Entre las primeras acciones que emprenderá la mayoría opositora a partir del cinco de enero está el diseño de una “ley de misiones para todos” para asegurarle a los sectores pobres “el acceso a todos los programas sociales y despolitizar esos planes”, una Ley de Amnistía para lograr” la libertad de los presos políticos”, entre otros instrumentos legales que apuntan a impulsar al alicaído aparato productivo.

La coalición opositora logró en las elecciones parlamentarias de diciembre 112 de los 167 escaños lo que le garantiza una mayoría calificada que le permitirá convocar a una asamblea constituyente y aprobar una reforma constitucional, designar o remover a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y nombrar a los rectores del Consejo Nacional Electoral, la fiscalía general, el contralor general y el defensor del pueblo.

El oficialismo, que por tres lustros había dominado el Congreso con amplia mayoría, deberá manejarse a partir del 5 de enero con 55 diputados, pero todavía concentra suficiente poder como para frenar la labor legislativa de sus adversarios por lo que para los opositores mantener la unidad es necesaria para resistir posibles embestidas de Maduro, que se ha mostrado desafiante ante el triunfo de sus opositores.

De hecho, tras las elecciones de diciembre, los partidarios de Maduro han adelantado una serie de acciones que son percibidas como intentos del partido socialista para socavar el domino de la oposición en el Legislativo.

En los últimos días de diciembre, un grupo de militantes de su partido presentó ante el Tribunal Supremo una solicitud de nulidad de la elección de ocho legisladores electos.

Tras ser admitido sin dificultad ese recurso y de aprobarse después la nulidad del proceso, deberá convocarse nuevamente a elecciones en esos circuitos electorales donde el ganador fue impugnado. En el ínterin esto podría privar al menos transitoriamente a la oposición de la mayoría de dos tercios que se adjudicó en los comicios legislativos.

Históricamente cualquier decisión ha dependido del tiempo que se tomen los magistrados del máximo tribunal para abocarse al caso, puesto que no existen plazos establecidos en las leyes.

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