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viernes, 22 marzo, 2019
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¿Discriminada por no hablar inglés?

LARGO -La colombiana Adiela Muñoz estaba decidida a darle una sorpresa a su hija de 12 años con la compra de un nuevo tocador en Big Lots. Pero la sorpresa que debía haber iluminado el rostro de su niña terminó en una pesadilla de mal gusto y en una crisis de salud para la mujer después de que ella y su marido intentaron devolver el producto y, en su lugar, recibieron malos tratos de los empleados de la tienda en cuestión.

“Nos trataron como criminales”, dijo Muñoz en una entrevista con CENTRO Tampa en su casa de Largo. “Solamente sé que no tenían derecho para hacernos eso. Nosotros nunca merecimos que nos hablasen de esa forma”.

La noticia fue reportada inicialmente por el periodista de Univisión Tampa Bay, Filippo Ferretti. Los hechos sucedieron el pasado 25 de febrero aproximadamente a las 8 p.m. cuando Muñoz, de 52 años, y su esposo Julián Giraldo, de 41 años, llegaron a la tienda minorista Big Lots, ubicada en el 1243 S Missouri Avenue, en Clearwater, con el propósito de reemplazar el tocador que recientemente habían adquirido.

Los esposos dijeron que el producto de $127 tenía una pieza dañada y que por este motivo querían un tocador que estuviese en buenas condiciones. Muñoz aseguró que cuando intentó explicar esta situación a un empleado y al gerente de la tienda Big Lots con el limitado inglés que habla, el servicio que recibió del personal de la tienda cambió radicalmente y se transformó en un trato despectivo, violento y grosero. Incluso Muñoz dijo que uno de los empleados de Big Lots llegó a cuestionar el estatus legal de la mujer por su falta de manejo del idioma.

“Les dije que no era ilegal y que tenía todos mis documentos en regla porque soy ciudadana”, explicó Muñoz, quien se naturalizó estadounidense hace más de una década. “Había gente que vio todo esto. Fuimos discriminados y maltratados al punto de que tuve que llamar al 911 para pedir una ambulancia por el mal rato que nos hicieron pasar”.

Muñoz tiene una dolencia cardíaca que la obliga a tomar diariamente medicamentos. Pero dijo que esta situación rebasó todo límite ya que la puso en una condición crítica que pudo haber puesto en riesgo su vida.

“Sentía que me moría”, dijo Muñoz visiblemente afectada. “Yo soy una persona muy sensible, pero ellos (los empleados de la tienda) no tuvieron ninguna consideración. Simplemente se burlaron de nosotros a pesar de que les dije hasta dos veces que no era ninguna ilegal. Estaba aterrada con lo que nos estaban haciendo”.

Muñoz recordó que uno de los empleados involucrados en el incidente empezó a gritarles a la pareja ‘get out of my store’ (salgan de mi tienda) con una actitud violenta y abiertamente despectiva Fue entonces que la salud de Muñoz comenzó a deteriorase y la obligó a pedir ayuda de emergencia.

“Ese hombre gritaba casi como que me iba a golpear. Fue terrible porque mi esposo, que no habla inglés y tiene una personalidad muy tranquila, le trataba de explicar que yo padezco del corazón”, comentó Muñoz. “Fueron momentos terribles que nadie tiene derecho a vivir”.

La ambulancia llegó al lugar y Muñoz fue atendida de inmediato por los paramédicos que la estabilizaron y lograron controlarle la presión después de algunos minutos de asistencia. Mientras tanto, un agente de la policía de Clearwater que se había presentado en el lugar a petición del gerente de la tienda, identificado como Tracy Quirk, le entregó a Muñoz una orden de restricción que le impide volver a la tienda.

La sorpresa tocó fondo.

“Nosotros terminamos siendo los malos. ¿Cómo es posible?”, se preguntó Giraldo, el marido de Muñoz. “¿Solo por pedir que nos cambiasen el tocador que compramos con nuestro dinero? No tienen ningún sentido”.

Muñoz y Giraldo aseguraron que el agente policial nunca los interrogó ni tomó en cuenta sus declaraciones sobre la naturaleza del incidente. Sin embargo, lo que sí hizo el policía, de acuerdo con el testimonio de la pareja, fue hablar con el administrador de la tienda Big Lots para que les devolviesen el dinero que habían pagado por el tocador.

“La policía nunca nos escuchó, quizá porque no podía entendernos o porque no tenía más tiempo”, dijo Muñoz con lágrimas en los ojos.

La mujer agregó que había solicitado la asistencia legal de una oficina de abogados para que consideren su caso y no fuese víctima de una situación que, según aseveró, nunca originó. Dijo también que la familia ha tomado la decisión de mudarse e irse de Florida para vivir en el estado de Washington D.C.

“Es injusto ver que atropellan tus derechos, sobre todo cuando el policía viene hacia ti y te repite con dureza que no puedes acercarte a la tienda porque, si lo haces, te arrestará y terminarás en la cárcel”, dijo Muñoz.

CENTRO Tampa tomó nota del caso y solicitó los descargos correspondientes para escuchar a todas las partes involucradas.

Rob Shaw, portavoz del Departamento de Policía de Clearwater, dijo que toda orden de restricción se hace a discreción de los dueños del negocio a raíz de una situación determinada.

“El propietario o representante de un negocio tiene derecho a que se le envíe una advertencia de restricción y de no traspaso a cualquier persona que crea que está causando un hecho perturbador dentro de la tienda”, precisó Shaw en una declaración escrita.

Gino Megna, el abogado que representa a Muñoz y que es parte de la oficina legal McGuire Law Offices, en Clearwater, sostuvo que están analizando todos los detalles del caso.

“Actualmente estamos en el proceso de recopilar información con respecto al asunto y analizar cualquier posible problema legal. Hay un reclamo abierto con Big Lots”, puntualizó Megna.

Los representantes de Big Lots no hicieron declaraciones oficiales sobre el incidente. CENTRO Tampa intentó comunicarse con su Departamento de Relaciones Públicas, en Columbus (Ohio), pero hasta el cierre de la presente edición no se había recibido descargo alguno.

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