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lunes, 16 septiembre, 2019
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Un negocio que abre más que puertas

TAMPA- Con 40 años de edad y dos hijos Rosa León, una cubana nacida en Cienfuegos, llegó a Tampa en 2002.

León es licenciada en Contabilidad en su país natal y trabajó para el Banco Nacional de Cuba en La Habana. Dijo a CENTRO Tampa que tuvo un cargo importante en el departamento de auditoría.

Su deseo de salir de la isla comunista comenzó cuando tenía 23 años, cuando León estaba embarazada.

“Nació mi hija en 1985, prematura. En Cuba era prohibido ir a la Iglesia católica, o creías en Dios o en Fidel”, afirmó León, quien al ver a su bebé casi por un mes con aparatos para mantenerla con vida, cuestionó la realidad que estaba viviendo.

“ Yo pensé en Dios y no en Fidel. Y le prometí a Dios que si salvaba a mi hija, iría a la Iglesia a darte las gracias”, recordó León.

De manos fuertes y mirada profunda León dijo que siempre le apuesta a lo que cree y sabe hacer.

“Le dije a mi esposo: ‘Me buscas por favor una cita en la iglesia porque quiero bautizar a mi hija’. Me acuerdo que fue 15 días antes de (darle) la alta médica”, recordó León.

Al poco tiempo, según León, fue a la Iglesia y bautizó a su hija como lo había prometido.

“Al siguiente lunes recibí una llamada del banco donde trabajaba y me informaron que debía ir al banco que necesitaban (hacer) una reunión conmigo”, dijo León.

Aún sin reponerse del parto por completo León les contestó: “Estoy amamantando y tengo puntos”.

De acuerdo con la cubana, la respuesta de los funcionarios del banco fue que si tuvo el valor para ir a la Iglesia podría presentarse en el trabajo de carácter urgente.

“Fui a pie, me reunieron delante de todo el (personal del) banco. Me trataron como una criminal, me dijeron que por haber entrado a la iglesia no era confiable para mi puesto de trabajo de auditoría, que el único puesto que me podían dar era el de limpiar pisos”, dijo León. “Respondí:’Ustedes me cierran las puertas ,pero Dios me las abre’”.

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Cinco años más tarde del incidente. Los padres de León llegaron a Estados Unidos en 1990.

Ella se les unió 12 años más tarde.

“Llegamos sin saber el idioma, inicié limpiando pisos en un factoría. Así pase cuatro años, hasta que un día en una emisora una señora anunciaba cursos de Realtor”, dijo León.

Con esfuerzo llenó todos los requerimientos para convertirse en vendedora de bienes raíces, en parte inspirada por una de sus cuñadas que ya trabajaba en ese sector.

León estudió. Poco a poco inició su propia cadena de clientes con Century 21 y comenzó a formar un equipo dedicado a la venta y compra de bienes raíces.

Resuelta a continuar escalando e inspirada en una tocaya, compañera y amiga broker, Rosa Tobón, León decidió estudiar para convertirse en corredor hipotecario .

“Sí, le dije que se animara que yo empezaba con ella, eso fue hace cinco años. Comenzamos a trabajar en su casa, éramos cuatro. Rosa nunca se caracteriza por ser la jefa, es muy confiable y su historia me enorgullece”, recordó Tobón, de origen colombiano.

León dijo que en diciembre de 2014 su equipo estaba conformado ya por 20 personas, y le hacía falta regresar a la privacidad de su hogar.

“Al comienzo de 2015 abrí mi propia oficina con el mismo afán de siempre, transmitir mis conocimientos y le puse mi nombre, Rosa León Realty. Respeto, Lealtad, Responsabilidad, las siglas (RLR)”, acotó León visiblemente orgullosa.

Según León al poco tiempo su hijo comenzó a trabajar con ella en la parte tecnológica de la compañía

“Mi hijo Yandi, de 29 años, también es agente de bienes raíces y tiene un amor especial para ayudar a los demás”, explicó León quien sigue vinculada a Century 21.

“La clave del éxito son los entrenamientos diarios, apoyo y nuevas tecnologías. Siento que tomé la mejor decisión al abrirle la puerta a Dios”, dijo León.

 

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