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martes, 23 julio, 2019
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Moda y emprendimiento en tierra de libertad

TAMPA - Los recuerdos de vida de la cubana María Odalys Marino González están divididos a dos manos: entre una Cuba que nunca le ofreció libertad y un país, Estados Unidos, que le abrió sus puertas.

Marino llegó hace 25 años desde La Habana hacia Nueva York con sus dos hijos menores, José Rafael y José Ramón Loreido.

Hoy es una reconocida y popular diseñadora de Tampa, pero en sus inicios tuvo que pasar lo indecible: desde experimentar la dureza de vivir al borde del abandono en un sótano frío y casi olvidado del barrio neoyorquino de Queens hasta alimentarse con una lata de garbanzos al día y dormir con sus hijos sobre colchones que recogían en la calle.

“Pasamos hambre y frío, pero lo superamos con esfuerzo y trabajo, sin hacer nada indebido”, recordó Marino, de 58 años de edad.

En una entrevista con CENTRO Tampa sobre su experiencia como migrante, empresaria y diseñadora, Marino dijo que nunca tuvo la idea de abandonar la isla: tenía una profesión, familia y un trabajo estable. Pero las ansias de libertad eran mayores, y su rechazo al comunismo, una constante.

“Al comunismo le tengo terror”, comentó Marino.

Originaria de Las Tunas, una ciudad localizada en la región oriental de Cuba y a la que se le conoce como la “Capital de la escultura cubana”, Marino estudió Economía en la Universidad de Las Tunas y llegó a trabajar en el Banco Nacional de Cuba. Tuvo la fortuna de recibir educación profesional por el sacrificio de sus padres, pero fue más dichosa por el hecho de recibir la guía y el amor especial de Noraida González, su madre, a la que llamaban cariñosamente “Nory”, relató Marino.

“Tuve una infancia muy linda y una familia unida y hogareña”, destacó Marino. Sin embargo, la vida en la isla tenía retos que no estaba dispuesta a aceptar por el antojo de un régimen de mano dura.

“Hoy me siento a analizar, miro hacia atrás y me admiro del valor con el que actué en un momento tan decisivo”, explicó Marino, quien abandonó Cuba con muchas ilusiones y nada de dinero en el bolsillo. El cambio no fue sencillo. Recordó que en el vuelo hacia Estados Unidos a uno de sus hijos se le reventó el apéndice e hizo posteriormente una peritonitis. Dijo que tuvieron que pasar de la escalerilla del avión hacia el Hospital Flushing Queens para que lo operasen de emergencia.

“Ahí pasé con mis hijos un mes en el hospital, durante la convalecencia, porque los antibióticos no le hacían efecto”, sostuvo Marino.

Con el hijo ya recuperado y la necesidad de mantener a la familia, Marino multiplicó esfuerzos.

“Trabajaba en tres empleos: limpiaba oficinas, lavaba cabellos en una estética y lavaba platos en un restaurante por $5 dólares el día”, dijo Marino. Con ese puñado de dólares Marino recordó que compraba algo de pollo y garbanzos para sus hijos.

“Así podían ir a la escuela con algo caliente en el estómago”, dijo Marino. “Con la ropa hacía sacrificios muy parecidos: compraba cuatro sudaderas de ‘I love New York’ y se los ponía dobles a mis hijos porque no tenía dinero para comprarles un abrigo”.

A los 18 años de edad, los hijos de Marino comenzaron a trabajar y prepararse académicamente. Fueron becados y se graduaron con honores en la Universidad San Pedro en Nueva Jersey. La condición económica de la familia fue mejorando y las nuevas relaciones y contactos afloraron. Todo ello alentó a Marino a tentar nuevas oportunidades, incluyendo trabajar en un centro médico como relacionista pública. Doce años después decidió mudarse a Florida, donde comenzó su carrera en el mundo de la moda. Sin embargo, no dejó de encarar dificultades y tropiezos a nivel personal, como el diagnóstico y tratamiento que debió seguir para eliminar un tumor canceroso que le detectaron los médicos en una de sus piernas.

“Todavía hay días que no me siento bien del todo”, dijo Marino. “Soy como una ‘florecita’, muy frágil, pero nunca me dejo caer”.

En el mundo del diseño y la alta costura Marino empezó en el 2016 a confeccionar ropa para sus nietas quienes, a su vez, empezaban a incursionar en el modelaje.

“Fue cuando una de sus maestras me dijo que mis diseños eran lindos y que debería lanzar mi propia línea de ropa”, recordó Marino. El poder de la palabra hizo efecto y Marino se animó a continuar en grande con sus diseños. Así, trabajó su colección “Mamá y yo”, que incluyó 30 vestidos ‘coordinados’ para madre e hija.

“Todos los modelos causaron gran sensación”, dijo Marino.

En el 2017 Marino abrió las puertas de “Nory’s Boutique”, ubicado en el 4023 West Waters Avenue. Un año después recibió su primera invitación a un desfile de modas en el Festival Internacional de la Semana de la Moda del sur de la Florida. Allí presentó su colección “Aves del Paraíso” a la que le siguieron otras, como “El arte de la moda”, una colección conformada por prendas y obras de arte del renacimiento que son estampadas mediante una técnica de avanzada.

“Es una colección muy especial porque aborda dos temas culturales que van de la mano, por ello estamos en conversaciones con el Museo de Finas Artes de Saint Petersburg para exhibir dicha colección”, dijo Marino. Su colección de moda más reciente se tituló “Mi Tierra” ya que destaca la belleza del cielo azul y la vegetación de Cuba.

María Ruiz, clienta frecuente en la boutique de Marino, destacó la personalidad y calidad humana de la diseñadora cubana por su humildad, talento y visión.

“Sus diseños son espectaculares, por eso se han visto en las mejores pasarelas. Además me encanta apoyar los negocios de mujeres emprendedoras como ella, que demuestran que las mujeres podemos realizar nuestros sueños”, dijo Ruiz.

En el mundo de la moda y el entretenimiento, Marino ha engalanado a grandes celebridades del espectáculo y figuras de revistas de moda en Nueva York y Miami, como Melisa Rodríguez, Deborah Albuquerque y Alex Otaola. Los éxitos de Marino la llevaron también a participar en la Semana de la Moda de Nueva York, donde presentó su colección ‘Olympus’ inspirada en la mitología griega.

Entre los galardones que ha recibido Marino destacan el que le fue entregado por los Premios Enfoque de Tampa como “Diseñadora del Año 2018”, y el premio “Talento Hispano para el Mundo”, otorgado el pasado 9 de junio por “No somos cenicienta”, un grupo que apoya a las mujeres que son víctimas de maltrato.

Actualmente Marino y su boutique ‘Nory’ dan empleo a 10 personas, todas mujeres. A su vez trabaja con el taller ‘Moda Academia de Diseño’, que ofrece programas para educar a las mujeres a ser diseñadoras y empresarias en el mundo de la alta costura.

Entre otros proyectos Marino dijo que cuenta con una línea de cosméticos que lleva su nombre y con el cual lanzará su perfume “Esencia de Oro”, bajo la producción de Daniel Josier.

Marino dijo que el éxito y la superación personal dependen mucho del compromiso individual, el amor, la dedicación y el empeño.

“No se rindan. Luchen y sigan adelante por sus sueños”, aconsejó Marino. “Si yo viví en un sótano, sin dinero y salí adelante, ustedes también pueden lograrlo”.

Para mayores informes sobre Marino y sus diseños visite Norysdesignboutique.com y Odalysmarinodesigner.com

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