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domingo, 25 agosto, 2019
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Exploradora y ejemplar

TAMPA - Myrian Ortez recordó el día en que su hija, del mismo nombre, cumplió seis años. La niña la abrazó fuerte y le hizo una sola petición como regalo de cumpleaños: le pidió que la matriculase en el movimiento de las Girl Scouts, o Niñas Exploradoras (como se les conoce en español), porque ‘soñaba llegar a ser como ellas’.

Negarse nunca fue una posibilidad.

“Fue una grata sorpresa para todos!”, dijo feliz Ortez, de 30 años, en una entrevista con CENTRO Tampa. “Creo que mi hija terminó dándome el mejor regalo de la vida”.

Han transcurrido cinco años desde aquel punto de inicio y Myrian, ahora de 11 y alumna de 6to grado en la Escuela Intermedia Sligh, personifica en buena cuenta los objetivos y propósitos de las Niñas Exploradoras.

La institución fue fundada el 12 de marzo de 1912, en Savannah (Georgia), por Juliette Gordon “Daisy” Low para instruir a las niñas y guiarlas en base al desarrollo personal y respeto por los demás.

La pequeña Myrian está dichosa de ser parte del grupo ya que siente que son como su segunda familia y porque la han ayudado, entre otras cosas, a conocer la naturaleza, tener nuevas amistades, ‘perderles miedo a los osos’ y ayudar a quien lo necesite.

“También aprendí a hablar en público”, añadió Myrian con una contagiante sonrisa durante un encuentro con CENTRO Tampa en las oficinas administrativas de las Niñas Exploradoras, ubicada en Eisenhower Blvd. “Antes tenía un poco de miedo, pero ahora no”.

Ortez dijo que su hija aprendió a encarar nuevas tareas y responsabilidades con las Girl Scouts y a sentirse más orgullosa que nunca por los orígenes de su familia. Ortez nació en Estados Unidos, pero es hija de padre mexicano y madre puertorriqueña. Su marido, Erick, de 29 años, el papá de Myrian, es de origen hondureño. Como muchos padres de familia que tienen a sus hijas en las Girl Scouts, Ortez entendió que Myrian tendría la posibilidad de descubrir sus fortalezas internas y desarrollarse como una verdadera líder del futuro. Y no se equivocó.

“Mi hija es bien cariñosa y siempre está buscando la manera de ayudar a sus amigas, la familia y a mí con sus hermanitas”, explicó Ortez.

Las menores de la casa tienen 1, 4 y 5 años, respectivamente. Ortez dijo que Myrian ayuda a cuidarlas y entretener a sus hermanas sin perder el buen ánimo.

“Myrian es una niña muy positiva. Si ve a alguien triste, ella trata de poner una sonrisa en la cara de esa persona”, puntualizó Ortez.

El interés de Myrian por las Niñas Exploradoras nació después de ver panfletos y escuchar historias dentro y fuera de su escuela sobre campamentos de verano, juegos infantiles y otras actividades extracurriculares. Todo ello -incluyendo la propia experiencia de su padre, Erick, quien fue un Boy Scouts- activaron su curiosidad y la alentaron a sumarse al movimiento.

De lejos y de cerca, Myrian es un ejemplo concreto de las posibilidades que las niñas desarrollan cuando se integran a las Girl Scouts. No en vano fue elegida recientemente por la directiva de la organización para ofrecer un mensaje en vivo y responder preguntas sobre su experiencia como Niña Exploradora. Lo hizo en un almuerzo anual al que asistieron 700 personas, el pasado 7 de marzo, en las instalaciones del Hilton Tampa Downtown.

La jornada sirvió para destacar los esfuerzos de la organización y reunir donaciones para el calendario anual de las Girl Scouts. Los fondos hacen posible continuar con el legado y la misión de la organización en la parte central oeste de Florida, donde hay al menos 19,000 Niñas Exploradoras, entre los 5 y 17 años. De esta cifra, aproximadamente 17 por ciento son de origen hispano, de acuerdo con Clara Moll, vicepresidenta del programa de Membresía e Innovación de las Girl Scout de Florida Oeste Central. Este capítulo cubre los condados de Pinellas, Hillsborough, Pasco, Polk, Hernando, Citrus, Marion y Sumter. Siempre en un entorno que alienta el respeto, la integración y el desarrollo de la confianza para superar desafíos y respaldar proyectos de servicio comunitario.

El calendario de actividades y objetivos comunes han hecho que la pequeña Myrian se sienta orgullosa y lista para superar nuevos retos.

“En nuestro grupo hacemos de todo: estudiamos, ayudamos a limpiar, leemos y jugamos”, dijo Myrian. “Lo único que no podemos hacer es hablar por teléfono”, añadió la pequeña con humor.

En el local de la organización, Myrian mostró sus medallas e insignias que ha ido acumulando desde que cursaba el primer año con las Niñas Exploradoras. Compartió también sus gustos por los cursos de Ciencia, sus sueños de convertirse en enfermera cuando sea grande y sus destrezas para vender las famosas galletas Girl Scouts, uno de los proyectos más reconocidos de la organización debido al impacto que logra entras las niñas.

De acuerdo con el sitio electrónico de las Girl Scouts, la venta de galletas desarrolla y consolida habilidades esenciales para la vida de las Niñas Exploradoras, como ‘el establecimiento de metas, la toma de decisiones, el manejo de dinero, las destrezas sociales y la ética en los negocios’.

Recientemente el programa se sumó a la era digital con una nueva herramienta en tiempo real llamada ‘Digital Cookie platform™’. El acceso en línea les enseña a las niñas las exigencias del marketing moderno y el comercio electrónico, explicó la entidad.

Moll precisó que el caso de Myrian grafica los esfuerzos de la entidad para forjar líderes y trabajar con los más jóvenes en tropas que, a su vez, pueden estar conformadas por 10, 12 y hasta 25 niñas.

“Todas ellas aprenden nuevas destrezas y a prestarle atención a los problemas de la comunidad para resolverlos, dentro de sus posibilidades, porque son niñas”, sostuvo Moll. “Lo cierto es que estamos muy orgullosos de Myrian y de todas las niñas que son parte de las Girl Scouts”.

Para más información y detalles sobre los programas de las Niñas Exploradoras visite el sitio electrónico gswcf.org

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