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lunes, 15 octubre, 2018
NOTICIAS LOCALES

Embajadora de buena fe

TAMPA - Su rostro iluminó la televisión cuando apareció, fresca y radiante, en ‘Enamorada’, una telenovela venezolana de mediados de los ochenta y en ‘Niña bonita’, una producción con cuyo sobrenombre aún la recuerdan en toda Latinoamérica y que paralizó a medio mundo por su trama y la belleza de su protagonista. Fue el inicio de una carrera enmarcada por la popularidad y un éxito sin fecha de expiración.

Pero a diferencia de aquellas actrices que eligieron responder al momento y se dejaron arrastrar por la moda y el estrellato temporal, la venezolana Ruddy Rodríguez apostó por seguir el curso de una profesión actoral más consistente y seria.

Así, no solo se limitó al mundo de la televisión y a las pasarelas (como en 1985, cuando ganó el título de ‘Belleza Internacional Miss World Venezuela’) sino que abordó otros campos de acción y de manera brillante, como el teatro, los negocios, el cine y el activismo por un mundo más inclusivo.

Hoy, a sus 51 años, Rodríguez sigue la ruta de una misión a la que se comprometió personalmente hace ya un buen tiempo: restablecer los valores familiares, ayudar a la gente necesitada, ir al encuentro de los niños e impartir seminarios con mensajes positivos y de superación.

“Como persona, y en mi caso como artista, no solo puedes tener una cara en la vida sino también un propósito”, aseguró Rodríguez en una entrevista con CENTRO Tampa, desde Clearwater. “Porque al final de esta vida no te llevas nada para siempre. Tienes que compartirlo con la gente que lo necesita”.

Rodríguez estaba alistando su participación en una actividad pública que debía desarrollarse la próxima semana en Ybor City a favor del reconocido hospital de niños J.M. de los Ríos, establecido en Caracas. El hospital requiere la ayuda y asistencia de grupos y personas de buena voluntad debido a las carencias existentes. Pero un cambio inesperado de funcionarios y médicos en la dirección del hospital, por órdenes expresas del gobierno de Nicolás Maduro, según uno de los organizadores del evento, se vieron obligados a postergar el llamado hasta nuevo aviso.

El cambio en la agenda es uno de los muchos efectos colaterales que tiene su raíz en la situación interna venezolana, una de las grandes preocupaciones de Rodríguez. De allí también nace su interés por aliviar la falta de recursos e inyectar dosis de esperanza a todos aquellos que quieran mirar hacia adelante y se resisten a dejarse llevar por los problemas del país.

“Ustedes deben estar al tanto de todas las necesidades que está viviendo Venezuela, como la falta de alimentos y de medicinas”, dijo Rodríguez. “Por eso hace muchos años venimos ayudando”.

Rodríguez empezó su voluntariado y trabajo filantrópico hace aproximadamente 18 años de la mano de la ‘Fundación Camino a La Felicidad’, un movimiento no religioso que contribuye ‘a llevar una vida mejor y feliz’ y con similar entusiasmo con el que participa Rodríguez en obras sociales que ponen de relieve su sensibilidad social, de acuerdo con el sitio electrónico de la actriz RuddyRodríguez.com.

De la mano de este esfuerzo personal y humanitario, Rodríguez dedica también parte de su tiempo para destacar el aporte y contenido de un libro que respalda su compromiso, ‘El camino hacia la felicidad’. El libro fue escrito por Ron Hubbard, el fundador de la Iglesia de la Cienciología.

Pero Rodríguez señaló que sus esfuerzos y compromiso por una sociedad mejor no tienen nada que ver con el terreno religioso o político, como cuando alguna vez un periodista mal intencionado inventó un supuesto romance entre Rodríguez y el fallecido ex gobernante Hugo Chávez para hacerse publicidad.

“Nunca he apoyado a ningún gobierno. Pienso que todos los gobiernos, todos, absolutamente todos, quieren utilizar a cualquier persona y yo nunca me dejé. Ni me interesa”, indicó Rodríguez.

Agregó que a pesar de todas las entrevistas y declaraciones que dio al respecto para desmentir esa información, mucha gente se negaba a escuchar.

“Estaba cansada de eso hasta que un día me dije: a lo mejor la gente no quiere saber la verdad, porque la verdad (en prensa) no vende”, comentó Rodríguiez. “Menos mal que mi familia me dio valores porque de otra forma no se aguanta la presión”.

En ese mundo inmenso no podía faltar Venezuela, la patria que la vio nacer, que la hizo como persona y por la que sufre, a diario, debido a la crisis que afecta dramáticamente a la población civil.

Los problemas de Venezuela incluso tocaron a sus padres, Pedro José Rodríguez, de 89 años, y Rita de Lucía, de 86. Rodríguez dijo que tuvo que trasladar a sus padres para que vivan en República Dominicana debido a la situación reinante venezolana, a la falta de seguridad y la escasez de alimentos, entre otros.

Agregó que sus padres ya no están para hacer filas frente a un supermercado o esperar ocho o más horas para adquirir un producto de primera necesidad. Tampoco no quiere que vuelvan a correr el riesgo de que los asalten en plena calle, como cuando a su padre le robaron su bastón.

“Nadie de cualquier edad se merece hacer esas filas o pasar ese calvario de ocho horas para compar un producto. A mi padre le robaron un bastón y se cayó. Y cuando te roban un bastón vamos muy mal”, dijo Rodríguez. “Pero no olvido de dónde soy. Yo soy más venezolana que nada: porque es tu vida y porque es el país que te hizo; eso no lo puedo olvidar”

Con esa brújula de vida Rodríguez ha transitado dentro y fuera de su país de origen desde que se internacionalizó en 1989, reuniéndose con jóvenes para hablarles sobre la importancia de no consumir drogas así como el valor de la inclusión y la tolerancia. Lo ha hecho también dictando seminarios de puertas abiertas para destacar la necesidad de proteger los derechos humanos y compartir un mensaje positivo, real, sobre los valores y la familia, sobre los buenos amigos y el poder de mejorar.

“No tengo hijos pero me encanta hablarles a los niños y a los jóvenes sobre el peligro de las drogas porque yo, como artista y con 32 años de carrera, nunca consumí drogas”, sostuvo Rodríguez. “Por eso es importante, para mí, que la gente sepa que tú no necesitas drogas para lograr algo que puedes alcanzar con tu propio esfuerzo y dedicación”.

Rodríguez dijo que el trajín de sus actividades no le han restado fuerzas ni ganas para tomar este año como un período de meditación y entendimiento personal con el objetivo de retomar proyectos que fue postergando.

“Este año me puse en primer lugar y estoy retomando las cosas que quería hacer”, puntualizó Rodríguez. “Es una etapa de mucha preparación porque el próximo año venimos con todo”.

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