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martes, 13 noviembre, 2018
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Compañía de Tampa no abandonará su sueño de construir una bodega en Cuba

TAMPA- Florida Produce una vez simbolizó el potencial comercial entre Estados Unidos y Cuba.

En 2015, la compañía con sede en Tampa pidió a los líderes cubanos permiso para erigir o restaurar una bodega de 100,000 pies cuadrados en La Habana para alojar y vender productos estadounidenses.

Fue el primero de su tipo. Cuba parecía estar a de acuerdo, el gobierno de Barack Obama quería más comercio estadounidense con Cuba y los exportadores estaban interesados.

Pero hoy, con el proyecto en el limbo, Florida Produce simboliza algo diferente: el fracaso de Estados Unidos y Cuba para aprovechar la oportunidad de forjar lazos comerciales.

Eso es según John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial de EEUU con sede en Nueva York.

Lo que una vez fue una avalancha de empresas estadounidenses entusiasmadas en hacer negocios en Cuba ahora es una pequeña ventisca.

Y con la actual administración presionando contra el compromiso con Cuba, algunos dicen que puede seguir así por un tiempo.

Aún así, dijo Manuel Fernández, quien es socio de Michael Mauricio en Florida Produce, “No me rendiré, seguiré impulsando mi agenda”.

Fernández estuvo en Cuba hace unas semanas por lo que llamó “reuniones extraoficiales” con sus contactos en el Ministerio de Comercio Exterior de Cuba. Él espera que esos encuentros conduzcan a otra ronda de conversaciones oficiales. En general, dijo Fernández, ha tenido seis reuniones oficiales y seis extra oficiales.

Aún así, cuando se le preguntó dónde se encontraba la bodega, Fernández respondió abatido: “Desearía poder decírtelo. No lo sé”.

Solía ser optimista.

La agricultura y los suministros médicos alguna vez fueron los únicos artículos estadounidenses que Estados Unidos permitió vender a Cuba. Florida Produce comercializó l productos agrícolas a Cuba a principios de la década de 2000. Más tarde, importaron arte cubano.

Luego, en 2015, el presidente Barack Obama restauró las relaciones diplomáticas con Cuba y amplió la lista de artículos exportables para incluir telecomunicaciones, equipos para restaurantes y suministros de construcción si se vendían al sector privado cubano. También permitió a las empresas estadounidenses establecer una presencia física en la isla y contratar cubanos.

En octubre de ese año, Florida Produce presentó la propuesta de la bodega de distribución a los funcionarios de la Embajada de Cuba en Washington D.C. dicha instalación, dijeron los empresarios, estimularía los estadounidenses a importar artículos.

“Concluimos nuestra presentación y todos dijeron que es una gran idea”, dijo Fernández.

Le dijeron que un brazo del gobierno cubano se asociaría con ellos y que dentro de 30 días aprenderían los detalles. Es una promesa que han escuchado una y otra vez desde entonces.

El abogado de Florida Produce, Tim Hunt, dijo que varios clientes recibieron la misma garantía. Entre ellos figuraba un productor de granos que utilizaría la bodega y un fabricante de equipos de construcción que quería construir una planta. Nadie escuchó nada de nuevo. Todos menos Florida Produce se dieron por vencidos.

“Hubo una oleada de actividades” de empresarios de todo el país que estaban entusiasmados por ingresar al mercado de Cuba”, dijo Hunt. “Todo fue a ningún lado y la mayoría perdió interés”.

Lo sorprendente para el abogado es “el gobierno cubano está interesado en aerolíneas y cruceros que lleven turistas”.

“Cuando se trata de un intercambiocomercio normal, Cuba no parece tener interés”, dijo Hunt.

Según John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial de EE.UU con sede en Nueva York, solo John Deere y Caterpillar tienen centros de distribución en la isla. Y cree que Cuba los usa más como moneda de cambio.

“Permite al gobierno cubano decir a China, Japón y Rusia, entre otros, que Caterpillar y John Deere están en La Habana, por lo que esos países deben apresurarse y proporcionar financiamiento a más largo plazo y garantías gubernamentales para mantener su posición en el mercado”, indicó Kavulich.

Sin embargo, ni Caterpillar ni John Deere han confirmado que ninguno de sus equipos haya sido vendido en Cuba, dijo Kavulich. Y mientras Cuba continúa comprando la agricultura estadounidense, ninguna compañía estadounidense informó la venta paga de productos de la lista aumentada por Obama.

“La culpa no recae solo en Cuba”, dijo Kavulich. “El gobierno de Obama podría y debería haber hecho más para promover una relación comercial bilateral con Cuba”.

Por ejemplo, “el presidente Obama debería haber permitido los representantes directos de la banca haber disminuido las restricciones sobre el uso del dólar estadounidense para las transacciones internacionales, y debería haber permitido importar más productos a Estados Unidos desde Cuba en lugar de solo dos: café y carbón “

El presidente Donald Trump ha obstaculizado hacer negocios con Cuba prohibiendo a los estadounidenses asociarse con docenas de entidades que tienen vínculos con el ejército de Cuba. Aún así, aún no ha revertido las políticas de la era Obama que hicieron posible el almacén de distribución de Florida Produce.

“No creo que alguna vez me rinda”, dijo Fernández. “Seguiré negociando. Le digo a Cuba que nos dé una oportunidad. Si funciona, es un héroe. Si no es así, es nuestra culpa. No tienen nada que perder”.

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