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martes, 26 marzo, 2019
COLUMNAS

En Venezuela desertan los estudiantes, la prioridad es comer

"De nada sirve aquí ser un profesional. Aquí solo puedes cubrir tus necesidades básicas si eres un corrupto o un bachaquero", comenta un joven en su cuenta Twitter al abordar un autobús que lo llevaría a Perú, luego de "interrumpir" su carrera de Medicina en la Universidad de Oriente.

La vivencia de este joven es una constante. Una dura conclusión que describe lo complicado que será para los venezolanos reponerse de la mediocridad que impone el chavismo como sistema de vida.

Esta tendencia le costará muy caro a Venezuela. Antes que arreciera la crisis, los jóvenes esperaban graduarse para apostillar el título y abandonar una nación en donde el aparato productivo está totalmente colapsado. Ahora, para la mayoría es imposible esperar la toga y el birrete.

Cambio de prioridades

¡Estudiar y estudiar!, era la opción más poderosa de ascenso social para las clases más desposeídas y la clase media, durante seis décadas en Venezuela. La dolorosa tragedia humanitaria, causada por el régimen castro- madurista, quebró también lo más neurálgico que tiene un país para construir su futuro: la motivación al logro de las nuevas generaciones.

La tasa de deserción escolar repunta en 2018 a 60%. Más de la mitad de los estudiantes está abandonando los estudios en todos los niveles. Pero en el gremio de los profesores el asunto es peor, cerca del 70% de los docentes de las universidades están renunciando para emigrar.

Hace más de una década optar por un cupo en la Universidad Central de Venezuela, la Universidad de Los Andes o la Universidad Simón Bolívar era un privilegio de los mejores estudiantes, el reporte reciente de los gremios universitarios apunta a que se registra un incremento de 50% en la deserción de estudiantes recién admitidos, que no hacen uso del cupo que les fue otorgado porque se han ido del país.

En el pasado las Casas de Estudios Superiores eran un lugar de encuentro. Los hijos de un Ministro y un joven de un sector popular compartían la misma aula. Una vendedora de empanadas o un obrero se jactaba de que sus hijos profesionales le construyeron una nueva casa. Nunca más tuvieron que trabajar, porque su hijo médico o ingeniero le garantizó una vejez digna.

Máquina de pobreza

Hoy los hijos de los altos funcionarios y quienes gravitan alrededor del régimen de Maduro, no estudian en Venezuela. Casi en su totalidad fueron enviados a resguardarse en países del primer mundo.

El chavismo es una máquina de pobreza y de muerte, que pulverizó unos de los pilares en los cuales se sostenía la sociedad venezolana en todas sus capas: el valor de la formación académica como palanca para mejorar la calidad de vida.

Sobran en los últimos meses los testimonios de jóvenes que optan por dejar a un lado sus estudios, porque la prioridad para el núcleo familiar ahora es otra.

Miles de venezolanos entre 21 y 25 anos prefieren abandonar el aula. Cubrir los gastos de movilización hacia un centro educativo es una agonía. En ciudades pequeñas la única opción de llegar al aula son las "perreras", es decir improvisados camiones que son la alternativa revolucionaria ante la falta de repuestos para el destartalado parque automotor del transporte público.

La prioridad para el núcleo familiar es comer. El futuro se vislumbra en otro país. El atajo para el progreso es un autobús no para una Casa de Estudios, sino para un país vecino. La meta de las mayorías es dar con un trabajo precario en otra tierra, pero que garantice una docena de dólares que permita ayudar a los familiares.

Ante la pavorosa hiperinflación y devaluación, 30 dólares que se envíen desde cualquier lugar del mundo a los familiares en la destruida nación petrolera, hacen más que un salario de un joven profesional alejado de los contubernios de la corrupción oficial.

Las nuevas generaciones, de acuerdo con todos los sondeos, no ven en una carrera profesional, una vía para el desarrollo personal, por lo menos dentro de las fronteras del país caribeño.

Supongamos que el régimen de Maduro abandone el poder mañana, de igual forma dejará muy comprometida la posibilidad a mediano plazo de reconstruir al país. Expropiaron también el futuro.

 

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