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martes, 13 noviembre, 2018
COLUMNAS

Háblame de Jatibonico

“Estoy cansado de que se me juzgue como demócrata o republicano. Ha habido excelentes gobiernos de ambos partidos y ha habido terribles ejemplos en ambos”.

Recientemente comentaba de como al acercarse las elecciones nos veríamos ahogados por un torrente de anuncios políticos proponiendo a uno u otro candidato para cuarenta mil posiciones. Pues bien, ya estamos en medio de esa estruendosa temporada de la que no hay forma de apartarse. Todos proclaman ser el único calificado para cierta posición y se ufanan en pagar cientos de miles y hasta millones de dólares en tratar de llevar su mensaje a los votantes.

Bueno, no he sido nunca adverso a la política, trabaja intensamente por tu candidato o el partido que refleje tus esperanzas, esa posibilidad de participar activamente en el futuro es una de las razones más importantes que nos impulsa a vivir en esta sociedad de libertad.

Desde hace muchos años-cuando el entonces presidente de la Asociación de Maestros Bob Martínez decidió postularse a concejal, luego a alcalde y posteriormente a Gobernador- pensé que trabajar por su candidatura era la forma correcta de actuar. Desde entonces han sido muchas las campañas en la que hemos trabajado. Hemos tenido victorias y derrotas dolorosas, pero siempre con el trabajo por delante. Ah, hablar o discutir es relativamente fácil, pero trabajar por el candidato que uno considera como el mejor, es ya un poco más difícil. Dar algún dinero a una campaña, repartir o poner letreros, juntar a un grupo de amigos… todo es requiere más trabajo que un simple comentario de sobremesa.

Y no vamos a hablar de partidos. Hemos trabajado con candidatos republicanos y demócratas. Sí recuerdo cuando la Convención del Partido Republicano en Tampa, varios congresistas de ese partido visitaron el Club Cívico Cubano a compartir con la comunidad –que si hubiera podido haber sido mejor o no-, pero más nadie tuvo interés en hacerlo mejor. Recuerdo al congresista Lincoln Díaz Balart en mi casa agradeciéndome la presentación en un almuerzo y hablando de mi nieta, recuerdo a Tomas Regalado, el alcalde republicano de Miami junto a Bob Buckhorn, el alcalde demócrata de Tampa, en el Club Cívico Cubano disfrutando de una tarde inolvidable.

Y aquí viene el título de esta crónica… Háblame de Jatibonico, recordando la emblemática canción de Chirino. Había un grupo de amigos hablando de los Prados de Versalles, Londres y la Corona, los toros de Pamplona, los Alpes, Nueva York, Paris y Holanda, cuando el viejo cubano, cansado de tanto bla bla bla dijo simplemente: ‘Háblenme de Jatibonico, de Taco Taco, Guanajay y Perico …en otras palabras, háblame de lo que me duele de cerca. De aquello que tiene un impacto directo sobre mi vida’.

Y todo esto lo digo sin entrar en el punto de que una de las cosas que más me duele… el descuido de West Tampa, que se mantiene igualito… y eso me interesa directamente. Lo demás es importante, pero si no puedo hacer mucho, pues evito pelear….háblame de Jatibonico, no de los Prados de Versalles.

Y toda esta ya larga introducción me lleva al punto. Estoy cansado de que se me juzgue como demócrata o republicano. Ha habido excelentes gobiernos de ambos partidos y ha habido terribles ejemplos en ambos. Yo no he visto a mi lado a senadores o gobernadores y mucho menos a una congresista alejada, pero si he visto durante más de cincuenta años a amigos locales que han comprendido que mi interés primario es la causa de Cuba y el compromiso con principios que reflejen la libertad. Con ellos, demócratas o republicanos, he compartido trabajo y dinero. Y de eso me siento orgulloso.

No critico a nadie porque piense que el actual presidente es el regalo de los dioses a la humanidad, pero creo firmemente que todos tenemos algo en lo que nos equivocamos. Igual fue con el presidente anterior y con muchos más que han ostentado el poder. Al igual que no critico desaforadamente al que no comparte con mi forma de pensar o actuar, no acepto la vocinglería por pensar distinto en algunos puntos. Lo bueno es bueno y lo malo es malo, venga de donde venga y vaya a donde vaya y si algo no encuentro bien, o lo pienso, es por mi forma de pensar, sin imponérsela a nadie. Si usted revisa mis crónicas o artículos-, no va a encontrar esas opiniones extremas….mucho menos ofensivas. Solo en lo referente a la libertad de Cuba mantengo mi posición intransigente.

Respeto porque espero y quiero ser respetado. El que esté de acuerdo con mi opinión magnifico aunque no busque laureles. Y al que no esté de acuerdo lo respeto y mantengo que eso no me daría derecho a atacarlo de forma barriotera.

Quevedo es periodista cubano. Para comunicarse con el columnista: [email protected]

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