Centro Tampa - Noticias en Español | CentroTampa.com
domingo, 25 agosto, 2019
COLUMNAS

Historias de “La Caimanera”

Duele ver como West Tampa y su larga e importante historia, es básicamente ignorada. Hoy reviso esta información y la presento –de nuevo-, al Dr. E.J. Salcines y mi directora, para insistir en mi convicción de que West Tampa sí merece el titulo de haber sido la “Cuna de la Independencia de Cuba”, aunque nunca ha recibido el reconocimiento.

No podemos aceptar la historia de Cuba sin hablar con amor profundo de West Tampa, Fernando Figueredo y aquellos que aquí hicieron sacrificios para alcanzar la libertad.

Figura central en la historia de West Tampa, y por ende de Cuba, es Figueredo a quien ya hemos mencionado en un artículo previo. Al inicio de la “Guerra Grande” abandonó sus estudios en la Universidad de Troy en Nueva York para incorporarse a las fuerzas mambisas. Rechaza el Pacto de Zanjón y se une a Maceo en la “Protesta de Baraguá”. Al término de la campaña parte con su familia a República Dominicana. Martí, lo califica como “aquel que envainó la espada sin rendir el corazón”.

En 1881 se trasladó a Cayo Hueso, y en 1893 comenzó a trabajar como contador en la fábrica de los hermanos Fernández O’Halloran. Al año siguiente se trasladó con ellos a West Tampa, llamada originalmente Pino City por la fábrica establecida por los hermanos del Pino en junio de 1892. Esa fábrica tuvo que cerrar sus puertas en 1893. Los hermanos O’Halloran la ocuparon a fines del mismo año hasta ser destruida en un incendio el 3 de octubre de 1901 y posteriormente se construyó la biblioteca que allí permanece.

West Tampa fue incorporada como ciudad en 1895 contando con 2,335 habitantes y entre las primeras fábricas se destacan Cuesta, Rey y Co., Ellinger Brothers y Armena Cigar. Un error de ese nombre llevó a nombrar una importante calle como Armenia. West Tampa, en aquellos tiempos, -y hasta hace solo unos años-, era también conocida como “La Caimanera” por la cantidad de dichos animales que andaban por sus calles.

Después del triunfo de la guerra de independencia, Figueredo renunció a su puesto el 12 de enero de 1899 y regresó a Cuba donde ocupó altísimos puestos en varios gobiernos.

Como parte de esa rica historia de la ciudad de West Tampa, tenemos que, en marzo 11 de 1898, Carmen Miyares se comunica con Tomas Estrada Palma en Nueva York indicándole haber recibido por medio del Sr. L. de Zayas recado de que la madre de Martí, casi ciega y pasando grandes miserias, solicitaba ayuda. A consecuencia de esa gestión, se envían 50 pesos oro que permiten a Doña Leonor viajar con su hija Leonor “La Chata” y sus nietos Alfredo y Mario García en el Olivette hasta Tampa. En el muelle se encontraba Figueredo esperando la llegada de oficiales norteamericanos en Cuba cuando le informan de la presencia de Doña Leonor. Inmediatamente las llevó a hospedarlas en su casa y poco después se instalaron en una pequeña casa en el 380 de la calle Chesnut con una pensión de 10 pesos semanales. En agosto se trasladaron a Cayo Hueso y en septiembre regresaron a Tampa hasta su regreso a Cuba el 29 de octubre.

El 9 de mayo de 1899, los concejales de West Tampa concretan la compra de un terreno al norte de la ciudad para establecer el cementerio que originalmente llevó el nombre de Martí. Posteriormente cambió a Martí-Colón al permitirse la construcción de la calle Columbus Dr., quedando en la parte norte, tumbas abandonadas. Hoy es el Cementerio Colón.

No podemos finalizar sin mencionar la Serie Mundial de Pelota del 2001-la “Serie del West Tampa Little Legue”-en la que las estrellas más brillantes fueron producto de nuestro campo de pelota. Luis Emilio Gonzales “Gonzo”, súper estrella de los Arizona Diamondbacks logró ganar el partido final y la serie y Tino Martínez, quien con su profesionalismo brillante tanto dio a los Yankees de Nueva York y al mundo de la pelota. Todavía, con cariño, recordamos el llamado de “Look at di bal” en nuestro parque. No podemos olvidar a Al López, quien habiendo crecido en Ybor, es reconocido como uno de los más importantes receptores de Grandes Ligas.

Lástima que no pongamos más atención a esa larga y bella historia de mi querido West Tampa. Pero bueno, yo sí muestro mi orgullo.

Quevedo es periodista cubano. Trabajó en radio, televisión y tuvo su propio periódico ‘La Voz Hispana’. Para comunicarse con Quevedo: marioquevedo1@aol.com

Comments