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mi�rcoles, 18 septiembre, 2019
COLUMNAS

Alquimia espiritual: ¡Bienvenido 2019!

¡Amados Hermanos de Luz!

Otro año que se cierra para los que existimos en este erial.

Para los que hemos quedado es importante tomar conciencia de lo hermoso que es vivir aprendiendo cada día. Un nuevo año para revisarnos, sin odios, comenzando por pedirnos perdón a nosotros mismos. Así lograremos encontrarnos maravillosamente con nuestra esencia, con eso que late dentro de cada uno de nosotros, que no es otra cosa que el deseo de crecer y alcanzar la paz interior. Y esto sin ni siquiera pensar hacer un gran programa para todo el año venidero 2019.

Basta comenzar con una reflexión sincera de nuestra vida, de nuestros semejantes, incluyendo a nuestros hijos, nuestros padres, nuestra familia y nuestros amigos. Reconocer en nosotros y en ellos cualquier error, cualquier falta, e ir en pos de ellos para romper el ‘mal karma’ que genera y se extiende en generaciones. Sé que me dirán: ‘Es que mi hijo es esto, es lo otro, mamá me abandonó, papá igual esto o lo otro’. No más excusas.

Les digo: ‘¡Qué maravillosa sensación es sentir que podemos sobrepasar esas dificultades!’. ¡Quizás podamos tener sentimientos de ausencias, de rabia y, por qué no, una hermosa sensación de paz!

Qué lindo es poder decir perdóname, te quiero mucho, me has hecho falta, en fin, toda esa sensación de sanación que nos da el extender el puente y el pronunciar una palabra.

La mayoría de los seres viven enfocados en el ego, con el solo interés de sus necesidades, de sentirse halagados y servidos, aunque dentro de ellos sepan que solo son una carátula, hasta una mentira.

La hermosa verdad es que crecemos para lo opuesto, para servir a Dios y a nuestro prójimo. Para respetar, para no asumir, no condenar y no creerse el único pocito del desierto. Hablar de cara con la verdad que deja un mensaje.

Todo este concepto no pertenece a ninguna doctrina: es simplemente una filosofía enteramente espiritual, universal que todos -sin importar nuestras creencias- debemos aprender para aplicarlas a nuestras vidas.

Para manejar esta filosofía hay que bajarse del pedestal ficticio de nuestras vidas. ¡Aprender a hablar con nosotros mismos en perfecta armonía y honestidad. Y si es posible frente al espejo!

Limpiémonos de tanta ignorancia, en una búsqueda infinita de lo que es aprender. Entonces comencemos a escuchar la voz interna, que no es otra que la voz de Dios. Los comprometidos con su práctica, creencias y espiritualidad reconocen de antemano que es de suma importancia el continuar y poner todas las fuerzas hacia el objetivo de crecimiento.

La persona de crecimiento espiritual emana energía de felicidad con alegría. Ese goce se siente

en su mirada, en su sonrisa, en su abrazo, y siempre hay autenticidad. El optimismo vive en su interior y siempre entiende que, aunque llegarán retos en la vida, siempre habrá una solución.

La gente positiva vive en un estado de paz y sin miedo a los problemas de la vida. Los mismos se entienden y canalizan con positivismo y con un carácter casi sublime de paz y serenidad.

 

¡Dios me los bendiga en el 2019! ¡Mi abrazo de luz a todos mis lectores!

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