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jueves, 23 noviembre, 2017
NOTICIAS LOCALES

Recordando a Antonio

Por Anastasia Dawson

Tampa Bay Times

WIMAUMA--Antonio “Marro” Navarrete tenía 21 años, se había enamorado por primera vez y pronto se convertiría en papá. Él quería encontrar un hogar para su familia antes de que su bebé llegara en octubre. El nuevo trabajo que comenzó el 26 de junio, ganando $ 12 por hora como contratista de mantenimiento con Brace Industrial Group, hizo que su sueño pareciera posible.

Pero en su cuarto día de trabajo, Navarrete dejó a su madre un correo de voz que la perseguirá por el resto de su vida.

“¡Mamá, ayúdame, mamá, me estoy quemando, llama a la policía!”, dice el mensaje.

Navarrete gritaba por el teléfono mientras un material parecido a la lava, llamado escoria (desechos metalúrgicos), le quemaba la piel. El 29 de junio, cuando el tanque de escoria entró en erupción, mató a dos personas y quemó a cuatro más mientras trataban de alejarse de la erupción.

“Entonces puedes oír el ‘shhhh’ del vapor de la escoria y a lo último, él grita, ‘Mamá’ está tan fuerte”, dijo su hermana Hilda Ramírez, de 28 años. “Él estaba gritando pidiendo ayuda”.

Navarrete murió el miércoles 5 de julio debido a las heridas, él había sido uno de los cuatro trabajadores llevados al Hospital General de Tampa de emergencia el 29 de junio. Otro contratista de Brace Industrial Group, Armando J. Perez, de 56 años y también de Wimauma, sigue hospitalizado junto con el contratista de Gaffin Industrial Services: Gary Marine Jr. Frank Lee Jones, de 55 años, falleció el sábado 8 de julio.

Los médicos le informaron a Ramírez que los sobrevivientes están en coma médicamente inducidos, dijo, dejando a sus familias con el interrogante de cómo tal tragedia podría haber ocurrido.

“Antes de empezar, le mostraron videos de entrenamiento de lo que podría suceder y cómo se supone que debes reaccionar y cosas así, pero en este caso no había manera de él (Navarrette) o cualquiera de ellos salieran “, dijo Ramírez. “Una vez que los golpeó la explosión era demasiado tarde.”

Navarrete, de ascendencia mexicana,era un hábil mecánico, dijo su hermana, pero le había dicho que su nuevo trabajo requeriría poco más que “pasear en un carro, recoger basura”. Su familia dijo que aún no han hablado con ningún empleado de Tampa Electric sobre lo que salió mal ese día. En cambio, atan cabos de los que los auxiliaron y las cosas que escuchan de otras familias en los pasillos del hospital.

Tampa Electric y dos investigadores federales de seguridad han iniciado una investigación que podría durar seis meses. Hasta que la investigación esté completa, sería “inapropiado” para los funcionarios de Tampa Electric comentar los detalles de ese día, informó la compañía el viernes en un comunicado enviado a Tampa Bay Times.

“Actualmente estamos trabajando en una forma para que los miembros del equipo y los miembros de la comunidad hagan contribuciones en apoyo de todos los afectados por este incidente”, dice el comunicado. “Todos los trabajadores afectados por este incidente han recibido asesoramiento y apoyo gratuitos”.

En una conferencia de prensa, el presidente ejecutivo de Tampa Electric, Gordon Gillette, dijo que el mortal accidente ocurrió cuando los hombres intentaron desconectar un bloqueo en un tanque de escoria. La escoria fundida puede alcanzar temperaturas de más de 1,000 grados y es un subproducto creado cuando el carbón se quema para la electricidad. Los trozos caen en los tanques de enfriamiento llenos de agua y los desechos, que son negros y de apariencia vidriosa, se reciclan y se utilizan en el chorro de arena y el techado.

Gillette dijo que eliminar el bloqueo es parte del mantenimiento rutinario. Eso hace que Hilda Ramírez se preocupe de que alguien más pueda enfrentar el destino de su hermano.

“Quería que yo fuera con él a su trabajo y le dije: ‘No vayas allí, es demasiado peligroso’, pero él no me escuchaba”, dijo Ramírez. “Él seguía diciendo que era el trabajo más fácil y que iba a ganar mucho dinero para el bebé y su familia, y ahora mira todo lo que ha ocurrido. Yo podría haber estado trabajando con él allí también”.

Cuando Navarrete se graduó de la Escuela Secundaria Earl J. Lennard el año pasado, Navarrete planeaba convertirse en un mecánico de automóviles.

Su hermana recordó que cuando era niño, despedazaba sus coches de juguete para convertirlos en carros low-rider y dibujaba cuadros de su coche de ensueño con modificaciones como motores o altavoces.

“A Marro le gustaban los tacos, los Steelers de Pittsburgh y pasaba tiempo con sus padres y tres hermanas. Era tímido pero amable”, dijo su hermana. “Tenía una sonrisa tan perfecta que su ortodoncista lo utilizó en un anuncio que todavía se publica alrededor de Brandon tres años después”.

En su tiempo libre Navarrete jugaba con “Casper”, la camioneta blanca Chevy reformada que había equipado con llantas, luces y altavoces tan grandes que los pasajeros en el asiento de atrás tenían que agacharse hacia adelante.

En el tablero de instrumentos Navarrete tenía una foto de Daisy Martínez, la madre de su hijo y la única mujer de la que se había enamorado, contó su hermana. El año pasado, A Martínez le atrajo Navarrete y le sonrió en silencio durante un evento de un club de coches en Wimauma. Seis meses más tarde, se había mudado a vivir con él a la casa de sus padres para iniciar su nueva familia.

Su cuñada, Delfina Ramírez, de 35 años, dijo que a ‘ Marro’ no le afectaban sus bromas acerca de que tendría que acomodar un portabebé al lado de los altavoces traseros de su camión. Él estaba tan emocionado con la llegada del bebé que quería que fuera octubre lo más rápido posible.

Las conversaciones alrededor de la mesa de la familia Navarte mientras desayunaba en su primer día en el nuevo trabajo eran todas encaminadas a los planes para el bebé. El día después del accidente, Martínez tenía programado un ultrasonido que revelaría si tendría un niño o una niña. La futura madre, ahora sola, aún tiene que reprogramar la cita, dijo Delfina Ramírez.

“Todo el mundo tiene accidentes. Uno puede morir en un accidente de coche. Pero él era un niño muy bueno, ¿por qué tuvo que irse así? “, dijo su cuñada. “Tenemos muchas preguntas sin contestar”.

Los Navarrete tienen una cuenta en Gofundme.com llamada ‘Antonio Navarrete family support’ para solventar los gastos que se les avecinan con la muerte de Navarrete.

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