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El ´Puly´ Sequeira: una leyenda viva

TAMPA -- Hijo de una de las familias más prolíficas de la música cubana, pionero de la radio y la televisión en Tampa, músico de profesión y de corazón, Gabriel ´Puly´ Sequeira Romeu es parte de la historia y la cultura de nuestra comunidad hispana.

Sequeira se presentará el domingo, 23 de abril, a las 3pm, en el Club Cívico Cubano, ubicado en 10905 Memorial Hwy.

“Tengo tantos recuerdos… fui pionero de la televisión en La Habana y aún guardo mi trofeo porque, además, allí fui el primero en transmitir en estereofónico”, dijo Sequeira, de 84 años.

Así comenzó una conversación llena de anécdotas y sonrisas, con este hombre de mirada azul y que atesora miles de historias acerca de la cultura tampeña.

Sequeira es hijo de Zenaida Romeu, una de las grandes pedagogas de la música cubana. También es nieto de Armando Romeu y sobrino de Antonio María Romeu (´El mago de las teclas´). En su familia, según contó, son aproximadamente 30 los que han seguido con la tradición musical.

Como música Sequeira empezó a estudiar piano, pero nunca terminó la carrera, sin embargo, se mantuvo tocando de oído, a la par de su carrera como técnico de radio y televisión.

“Con música puedes despedir un duelo o alegrarles la vida a las personas. La música es la mejor comunicación posible”, dijo Sequeira, pianista y percusionista.

En el curso del tiempo Sequeira nunca renunció a la música y su nombre se encuentra ligado al de figuras importantes, como José Luis Cortés, Celia Cruz (a quien acompañó musicalmente durante sus visitas a Tampa) y Willy Chirino (figura con quien compartió escenarios durante los tres años que vivió en Miami, a su llegada de Cuba en 1960).

La influencia familiar por la música siempre fue un sello evidente, según explicó la hija de Sequeira, Gladys, admiradora número uno de la obra de su padre.

“Es genético”, puntualizó. “El orgullo de ser un Romeu hace que los nuevos miembros quieran perdurar la leyenda que fundaron sus bisabuelos”.

Sus hijos estudiaron música. Gema, la mayor, estudió clarinete, y Gladys, la menor, aprendió la flauta. Su hijo Gabriel lo acompañó muchas veces en su orquesta interpretando el bajo. Y aunque ninguno se ha dedicado completamente a la música, todos la llevan en la sangre.

“No había un carnaval que no me llamaran, siempre teníamos trabajo acompañando a todos los músicos que visitaban Tampa. Imagínate que íbamos hasta Orlando para tocar con Celia Cruz”, dijo Sequeira.

Las puertas de Tampa se abrieron en 1963 para Sequeira y su familia y este quiso aprovechar la oportunidad que se le brindaba. Abrió una tienda taller en Fiesta Plaza y, a la vez, se mantuvo tocando con su orquesta en las noches y fines de semana.

“Yo seguía con mi música y tenía mi taller. Pero un día se apareció allí Woody García, para decirme que me quería en Radio Sol, que fue la primera emisora de radio de habla hispana en Tampa. Allí estaba también mi amigo Carlos José Peralta. Transmitíamos solo tres horas durante cinco días de la semana”, recordó Sequeira sobre sus inicios en los medios tampeños.

“Después de eso llegó La Latinísima, allí sí comenzamos a transmitir 24 horas. Tenía el show de las 8 de la mañana, luego las noticias del periodista Mario Quevedo. Abríamos con un tema de Celia Cruz y ahí comenzábamos hasta las 11 de la mañana”, dijo Sequeira.

El show de ´Puly´ Sequeira era conocido en toda la ciudad. En cada espacio, el locutor aprovechaba la alta audiencia, según dijo, para ayudar a todos los necesitados que se acercaban a la estación.

“Recuerdo cuando recaudamos fondos para ayudar a una señora enferma que no tenía dinero para operarse, tuve que decir a la gente que ya era suficiente porque de pronto todos querían ayudarla y, en dos días, ya habíamos logrado el dinero necesario”, contó.

Gracias a su elocuencia y carisma, Sequeira se ganó el cariño de una comunidad hispana que comenzaba a sentirse orgullosa de su herencia. El Club Cívico Cubano y su edificación forman también parte de esa historia.

“Imagínate que debíamos recaudar y la única forma era a través de los bailes que se hacían en el Club, pero el salón era muy pequeño y teníamos que pensar en algo para agrandarlo. Ahí se me ocurrió el baile del ladrillo…”, relató Sequeira.

A través de su show contó que hizo la convocatoria a un baile donde, en vez de recaudar dinero, la entrada se pagaba comprando ladrillos para agrandar el salón de baile del edificio donde radica el Club Cívico Cubano.

La Junta directiva de la institución acaba de entregarle, por estas memorias y muchas más, hace dos semanas, un premio en honor a su trayectoria de vida.

“Yo sigo trabajando. No pienso parar de crear música. Estamos hace tres o cuatro años haciendo un espacio que comparto con el artista Roberto Ferrer, en el Club Cívico Cubano, donde interpretamos música de los compositores más importantes de nuestro continente”, dijo Sequeira.

Como un homenaje a las caras muchas veces desconocidas de grandes creadores, los músicos dedican unos minutos para compartir, con el público, datos biográficos y la obra de los compositores elegidos en cada concierto.

“Los compositores deben ser reconocidos. Los intérpretes son casi siempre los que pasan a la fama y casi no se menciona a aquellos que son realmente los creadores de la música o de la letra de grandes obras de arte”, comentó Sequeira.

Junto a Ferrer, Sequeira posee una colección de más de 40 discos de música interpretados por ambos músicos, recreando las piezas más emblemáticas de compositores como Ernesto y Ernestina Lecuona, Gonzalo Roig, María Grever y Agustín Lara, entre otros.

“Estos discos son un pedazo de historia, atesoran la obra de grandes artistas y todas las interpretaciones que hemos hecho nosotros de sus temas. Es una obra grande que nos ha costado tiempo y trabajo hacer”, dijo Sequeira, quien posee la distinción del Hombre del Año otorgada por Tampa Hispanic Heritage.

La modestia y la humildad caracterizan a este hombre que ha nacido para fundar y crear. Parece que hubiera sido destinado a ser el primero de muchas cosas importantes. Sin duda la comunidad hispana de Tampa no podrá escribir su historia sin mencionarlo, aunque él, modestamente, se sonroje solo de pensar la idea.

“Mi padre es un hombre muy humilde, cuando lo aprecian se pone colorado”, dijo Gladys Sequeira, a CENTRO Tampa. “Es nuestro orgullo. Cuando mis hijas cumplieron sus quince años bailaron el danzón criollo con mi padre. Vivo orgullosa de la historia de mi familia, vivo orgullosa de mi padre”.

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