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domingo, 22 octubre, 2017
NOTICIAS LOCALES

El sueño negado de ser padres

RIVERVIEW -- Cuando Yorka Barrameda supo que nunca podría salir embarazada, en febrero del 2015, pensó inmediatamente en la posibilidad de adoptar un bebé. Su esposo Wilmar estuvo de acuerdo.

“Queríamos un bebé recién nacido”, recordó Yorka, en una entrevista telefónica con CENTRO Tampa.

Fue así como el matrimonio de origen cubano se entregó a la tarea de contactar a Independent Adoption Center, una de las agencias más populares y reconocidas del mercado. Con ello también empezó la sacrificada labor de reunir el dinero requerido para cubrir los costos relacionados con el trámite de adopción. Los Barrameda hicieron todo lo que estaba a su alcance para hacer los pagos a tiempo. Dejaron de salir a comer a la calle y se olvidaron de tomar vacaciones, entre otras medidas. Cada dólar ahorrado debía ser usado para cubrir el proceso. Los Barrameda se sentían respaldados con el historial de la agencia de adopción.

“Escogimos esta agencia porque pensamos que era una de las de mayor prestigio. Imagínate: decían que tenían 34 años haciendo esto”, dijo la mujer, nacida en La Habana. “Un proceso de fertilización estaba fuera de nuestras posiblidades, por eso nos animamos por la adopción”.

Pero casi dos años después de haber iniciado el proceso y desembolsar más de $16,000, los Barrameda fueron notificados recientemente, a través de un correo electrónico, que la agencia estaba en bancarrota y pondría fin a sus operaciones.

La noticia hizo a un lado el sueño de los Barrameda de llegar a ser padres y tener una familia, tal como lo habían planeado inicialmente cuando le informaron, a los amigos más cercanos, que iniciarían el trámite correspondiente. De hecho, abrieron una cuenta en GoFundMe.com para reunir apoyo económico. La iniciativa ayudó a la pareja de cubanos a conseguir aproximadamente $1,400.

“Cuando empezamos nunca nos imaginamos que íbamos a tener problemas. Estaba, además, en una lista que nos tenia a nosotros como primera prioridad para adoptar. Iba a ser cuestión de dos o tres meses cuando todo esto pasó”, dijo Yorka.

“Estuve una semana llorando sin parar”, agregó la mujer, de 35 años. “No podía parar de llorar”.

La desdicha no terminó allí, ya que los Barrameda cayeron en cuenta de que el esfuerzo económico que habían hecho para cubrir los gastos que demandaba el contrato de adopción, no serían reconocidos o transferidos, en ultimo caso, a otra agencia de adopción para continuar el trámite.

“El último pago lo hicimos hace solo tres meses”, dijo Yorka, quien llegó a Estados Unidos en el 2005. “Fueron $2,400 y todo parece indicar que ellos (la agencia) ya sabían que se iban a la bancarrota”.

Yorka dijo que necesitará tiempo para recuperarse de todo este problema. Sin embargo, sostuvo que no hará a un lado su deseo de ser madre adoptiva.

“Voy a voler a empezar el proceso con otra agencia, pero no quiero hacerlo público porque no quiero estar dando explicaciones a todo el mundo”, dijo Yorka. “Es verdad: Perdí todo mi dinero, pero creo en Dios, y voy a recuperarme para volver a empezar”.

La agencia en cuestión, Independent Adoption Center (IAC), tenía oficinas en todo el país. A escala local, atendía al público de Tampa en Rocky Point Drive.

Como los Barrameda, otras parejas con la ilusión de tener un bebé en casa, quedaron atónitas al recibir un correo electrónico, el 31 de enero, que les informaba que la agencia se había ido a la quiebra, llevándose consigo su dinero y esperanzas.

Ese fue el caso de Bruce y Heather Davis, quienes trataron, durante cuatro años, de tener un bebé y gastaron alrededor de $ 40,000 en la fecundación in vitro sin éxito.

Cuando la adopción parecía ser su última oportunidad, la pareja refinanció su casa en Riverview y en agosto pagó $ 12,000 para registrarse con IAC en su oficina de Tampa.

La declaración de bancarrota de IAC dejó aproximadamente a 1,800 familias en el aire, incluyendo a seis de la zona de la Bahía de Tampa con el corazón destrozado y con un gasto de miles de dólares en trámites. Pero la situación no es nada nueva.

Una agencia de adopción tras otra ha abandonado el negocio en la última década, dejando a las parejas que vaciaron sus cuentas de ahorro y pasaron años sin vacaciones, endeudadas y con la esperanza de tener un día un bebé.

Entre los casos más sonados de parajestá el de la agencia Adoption Services Associates, radicada en San Antonio. La agencia cerró en el 2012 y dejó a más de 900 parejas como acreedores. Otra fue Adoption Advocates International en 2014. También está el caso de Commonwealth Adoptions International, que tenía una oficina en Miami, y que abandonó el mercado en el 2008 y sin planes de reembolsar a sus clientes.

Los cierres imprevistos han puesto de manifiesto los riesgos que encaran las parejas y las personas solteras cuyo deseo por adoptar los deja a estar dispuestos a pagar miles de dólares a las agencias. Los llamados de atención han surgido dentro de los círculos de adopción. La preocupación es especialmente mayúscula sobre el hecho de que las agencias deberían funcionar como bufetes de abogados y poner pagos adelantados en cuentas de fideicomiso, especificando los fondos solamente para los gastos legítimos.

Sin embargo, no hay restricciones sobre cómo las agencias gastan el dinero, lo que significa que pueden cubrir salarios del personal y otros gastos cotidianos, dijo Jeanne Tate, una abogada de adopción que dirige la agencia Tampa Heart of Adoption.

IAC debe $650,000 a los acreedores, principalmente a parejas, pero dejó en sus cuentas solamente $57,000 en activos disponibles, de acuerdo con su declaración de quiebra del Capítulo 7.

“Esta gente probablemente obtendrá centavos por cada dólar, y eso, si obtienen algo”, dijo Tate refiriéndose a los clientes que hicieron pagos por adopción con el IAC.

La noticia de la bancarrota fue devastadora para los Barrameda, quienes ahorron durante varios años e incluso pidieron dinero prestado a familiares y amigos cercanos.

Yorka Barrameda dijo que la noticia del cierre de IAC la impactó fuertemente.

“No fuimos de compras, no fuimos de vacaciones, no hicimos nada porque queríamos un bebé”, sostuvo la mujer.

Los sitios web de las agencias de adopción están llenos de historias de éxito que muestran a padres sonrientes y a sus nuevos hijos, reunidos supuestamente en menos de un año de trámites.

Pero la realidad es que la adopción puede ser un largo y costoso proceso.

Sólo unos 14,000 bebés son adoptados dentro de Estados Unidos cada año, una cifra que está muy por debajo del número de parejas y personas solteras que buscan convertirse en padres, dijo Adam Pertman, presidente del Centro Nacional de Adopción y Permanencia.

Ese déficit solía ser parcialmente cubierto a través de adopciones internacionales con unos 23,000 niños reunidos con sus nuevos padres en Estados Unidos durante el 2004. Pero una crisis diplomática con Rusia y un escándalo de fraude en las adopciones que se hicieron en Guatemala, dos de las fuentes más populares para la adopción de niños, afectaron negativamente el terreno e hizo que el número de adopciones se desplomase a solo 6,000 el año pasado.

El reducido número ha sido un desafío financiero para las agencias que también están siendo ignoradas por mujeres embarazadas, quienes ahora utilizan cada vez con mayor frecuencia sitios web y redes sociales para encontrar padres adoptivos.

“Las agencias están teniendo un momento difícil”, dijo Pertman.

Una declaración de IAC citó los cambios demográficos y una disminución de las tasas de natalidad como uno de los factores que llevaron a su colapso financiero. A lo largo de sus 34 años de historia, la agencia que tenía oficias en ocho estados, afirmaba haber concretado más de 4,000 adopciones.

Su repentina desaparición ha planteado preguntas acerca de la forma en que se manejó la administración del IAC, dijo Pertman. Y es que la agencia todavía estuvo recibiendo pagos de las parejas dos semanas antes de que esta cerrara.

Los Barrameda fueron una de esas parejas que pagaron.

“Estamos hablando de trata con bebés y personas vulnerables”, indicó Pertman. “Las apuestas humanas, las apuestas emocionales aquí, son muy altas. Esperaría que la gente actuara de manera responsable”.

Las prácticas comerciales de la agencia estaban siendo investigadas por el Departamento de Servicios Sociales de California mucho antes de que se declarase en bancarrota, según un reporte de Chronicle of Social Change.

La investigación se desencadenó por afirmaciones de que la empresa tenía un retraso de tres años, pero solo suficientes gastos operativos para cubrir tres meses de operaciones.

Sin embargo, impedir que otras agencias operen de manera similar podría ser una tarea muy difícil. Los estados regulan a las empresas a través de un mosaico de requisitos de licencias y leyes. Eso incluye reglas diferentes sobre qué tipo de gastos pueden pagar los padres adoptivos a una mujer embarazada.

Pertman, sin embargo, está de acuerdo en que las parejas y madres de nacimiento necesitan más protección.

Como directora ejecutiva de la Consultoría de Adopción, Nicole Witt aconsejó a las parejas a que tomen en detalle sus primeros pasos hacia la adopción. Muchos de sus clientes llegan a la puerta de su oficina, en Brandon, después de que los tratamientos de fertilidad a los que se sometieron, han fracasado.

“Están agotados antes de comenzar el proceso de adopción, y puede ser abrumador”, dijo Witt.

La experta aconsejó mantenerse distancia con las agencias que exigen altos honorarios por adelantado. Asimismo recomendó que se inscriban con más de una agencia de adopción, ya que eso aumenta sus posibilidades de éxito.

“No tienes que gastar cinco cifras para iniciar un proceso de adopción”, dijo Witt.

No obstante, los legisladores a menudo tienen una comprensión difusa del proceso de adopción, y las mujeres embarazadas que ofrecen a sus bebés para adopción también están en riesgo si las agencias se van a la quiebra, añadió Witt.

La protección de los honorarios por adelantado debería ser fácil, dijo Ginny Frank, abogada interna para Adoption Choices Inc., una agencia de adopción, radicada en Colorado.

La agencia sabe que una parte del dinero está destinada a gastos de la madre biológica, honorarios de abogados y costos judiciales. Su firma deja ese dinero a un lado en fideicomiso hasta que esos costos aparecen, dijo Frank.

“Pero la mayoría de las agencias no tienen asesoramiento jurídico interno y no tienen una persona asignada correctamente”, sostuvo Frank. “Los estados piensan que esta es la forma en que se ha hecho y no quieren cambiarlo”.

*El contenido original de este reportaje fue publicado en la edición impresa del Tampa Bay Times.

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