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lunes, 23 abril, 2018
NOTICIAS LOCALES

Campeón de nacimiento

TAMPA -- Cuando William Andrés Arbeláez nació en un hospital de Tampa, tenía la naturaleza en su contra: era del tamaño de la palma de una mano, pesaba menos de una libra y sus pulmones no estaban totalmente desarrollados.

El pequeño se había adelantado tres meses antes del término de la gestación. Las consecuencias de ser prematuro podrían ser fatales. Los doctores pensaron que no tendría muchas posibilidades de sobrevivir y lo enviaron de inmediato a la incubadora.

William, el ‘niño milagro’, es ahora un joven de 14 años de edad que juega al fútbol con habilidad, destreza y seguridad. Tanto que promete consolidarse, en el mediano plazo, como una de esas grandes estrellas de nivel mundial que animan las ligas más competitivas y llaman la atención de miles de fanáticos.

Pero su condición médica inicial siempre exigió la paciencia y dedicación de sus padres, Elizabeth y William Arbeláez.

“Mi hijo recién nacido estuvo más de tres meses en el hospital, lleno de máquinas y de aparatos”, dijo la madre, Elizabeth, en una entrevista con CENTRO Tampa. “Cuando finalmente le dieron de alta, los doctores me lo mandaron a la casa con una máquina (de ventilación asistida), por si William dejaba de respirar. Teníamos que estar pendientes con su papá, día y noche”.

En casa, la salud del pequeño William mejoró consistentemente, aunque con todas las atenciones y cuidados especiales que su condición exigía. Incluyendo una vacuna mensual que le fue suministrada durante su primer año de vida.

Julio Valdés, pediatra local que se encargó del caso de William, dijo que se trató de una situación que exigió mucho de parte de todos.

“La mamá y el papá de William hicieron hasta lo imposible, porque definitivamente son y serán los pilares. Ellos han vivido para William desde que nació. Todo el progreso y todas las cosas que ha hecho William, aparte de su habilidad que no se la puede quitar nadie, son gracias a la dedicación de su familia”, sostuvo Valdés.

Agregó que las dificultades que enfrentó William son parte de un historial médico que el paciente superó de forma ejemplar.

“Fue un niño muy prematuro y con problemas de respiración, pero afortunadamente resolvió”, precisó Valdés. “Él, con su espíritu de lucha, ha hecho que estos problemas dejasen casi de existir. Mental y físicamente, está muy bien”.

La vida ha recompensado a William con un talento futbolístico ‘innato’. El camino hacia la gloria recién comienza y él está decidido a transitarlo con la seguridad de un joven que quiere verse como todo un campeón.

“Quiero llegar a ser alguien en el fútbol”, dijo William. “Y para eso nunca dejo de entrenar. Me gusta el fútbol pero también soy bueno en los estudios. Algún día seré como David Luiz”.

Luiz es un jugador brasileño de 28 años del Paris Saint Germain, en Francia. Juega como defensa central o mediocampista y es un integrante irreemplazable en la selección de su país.

William también juega hace un año como defensa central en su equipo de base, Rangers FC, y en la selección sub14 del estado de la Florida. Su rapidez, precisión en los pases y olfato de gol podrían llevarlo muy pronto a escalar posiciones hasta lograr el objetivo supremo: ser convocado en la oncena nacional de Estados Unidos, en la categoría menores.

“Es el sueño de cualquier jugador de fútbol que quiere llegar lejos”, añadió William en una entrevista reciente en la casa de su familia, al norte de Tampa.

William es un muchacho emprendedor y maduro para la edad que tiene. Su padre no titubea ni un segundo al comentar y analizar el futuro de su hijo.

“Es un buen jugador”, dijo Arbeláez mientras revisa algunas fotos de su hijo.

Los Arbeláez son hinchas acérrimos del Deportivo Independiente Medellín, y todos los diciembres, sin falta alguna, viajan a Colombia para visitar a la familia y, cómo no, ir al estadio. Hace más de un mes, por ejemplo, presenciaron la final del torneo profesional de fútbol colombiano.

En ese partido el Atlético Nacional, otro equipo de Medellín, venció por penales al Junior de Barranquilla y logró el título de la llamada Liga Águila 2015. En los 90 minutos venció 1-0, forzando la definición desde los doce pasos, pues en el partido de ida había sido derrotado 2-1.

La experiencia resultó siendo un recuerdo inolvidable para la familia Arbeláez, especialmente para el joven William.

“Le sirve de mucho porque aprende de los grandes. Pero lo importante es que mi hijo quiere seguir adelante y entrena todas las semanas para continuar mejorando su técnica. No para”, afirmó Arbeláez.

William practica en Tampa con sus compañeros de equipo todos los martes, miércoles y jueves. Los fines de semana son jornadas de encuentros que exigen poner a prueba todo lo aprendido. Llueva o haga sol, William es uno de los primeros que está dispuesto a sudar la camiseta del equipo durante los 90 minutos de juego.

Mike Connell, su entrenador y técnico principal en los Ranger FC, dijo que William tiene un talento ‘innato’ en el deporte que le ayudará a seguir escalando posiciones dentro y fuera del estado de la Florida.

“William tiene todas las herramientas para ser el mejor. Sé que lo logrará por su dedicación y esfuerzo, solo es cuestión de tiempo y que entrene lo suficiente para ver los resultados”, sostuvo Connell. “Este es su primer año jugando con nosotros; yo lo conocí jugando con los Spirit, nuestros contrincantes, y ya sabía la clase de juego que presentaba. Su compromiso y sus ganas de aprender sobre él mismo son impresionantes”.

Para comunicarse con nuestro reportero: [email protected] o (813) 259-8478

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