Opiniones

Solo para peruanos incautos

Es el año 2000, estamos a las puertas de un nuevo siglo. Perú, el país de los incas, está en efervescencia total, Alberto Fujimori pretende un tercer mandato, logra su objetivo y explota una protesta popular. Alejandro Toledo encabeza la marcha de los Cuatro Suyos, es una congregación de gran parte de la ciudadanía en contra de esta presidencia. Tiempo después logran su objetivo, Fujimori renuncia, se crea un gobierno de unidad nacional provisional que convoca a elecciones donde Toledo es ganador con la promesa de acabar con la corrupción.

Alejandro Toledo, el gran moralizador de aquellos tiempos, el autodenominado Pachacutec o ‘Cholo Sagrado’, ahora, es acusado por los mismos delitos que juró acabar durante su mandato. Las pruebas son contundentes ante un jurado displicente para tomar acciones inmediatas. La gran estafa de Odebrecht, además, amenaza otros países en Latinoamérica. En el Perú hay tres mandatos que están en la picota, a la de Toledo se suman Alan García y Ollanta Humala.

Dicen que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen y esto al parecer es verdad. Salimos de una de las peores administraciones en los ochentas con Alan García, plagado de corrupción y superinflación para volverlo a elegir tiempo después. Al gobierno de Fujimori se le presentó pruebas contundentes de malversación de fondos y su partido es, ahora, (con Keiko Fujimori) dueña absoluta del Congreso por mayoría parlamentaria, el mismo Toledo, el 2011, encabezó las primeras encuestas y este gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, tiene más dudas que nunca, fue ministro de economía y luego primer ministro en el gobierno del acusado y prófugo Alejandro Toledo.

Pero lo más sorprendente de ello, toda esta investigación se ocasionó por iniciativas de gobiernos extranjeros. Si Estados Unidos no hubiese metido sus narices en este caso de Odebrecht, quizás nada se habría sabido. Alguna vez lo dije y lo plasmé en un escrito, tenemos gobiernos que son toda una mafia. Cada uno está coludido con el que sigue para taparse en casos como este. Sus líderes son más delincuentes que el propio ‘Chapo’ Guzmán. Hay recompensa por la captura internacional de Alejandro Toledo, pero esto solo es el inicio de una noche tormentosa para otros más en la lista secreta de la fiscalía peruana.

Los peruanos somos tan incautos que seguiremos creyendo en mentiras. Este gobierno y los que sigan continuarán con su labor de depredadores. Casos como el de Odebrecht quedarán atrás, se inventarán otros más sofisticados para continuar con los robos descarados y amparados en leyes que los protegen. No pararán mientras nuestra nobleza los ampare con nuestro voto. Las mismas promesas de siempre seguirán en sus libretos, qué lástima, los mafiosos de la política seguirán al acecho.

Y en todo esto, una mención especial para nuestro noble escritor. El señor Mario Vargas Llosa, quien fue garante de dos de los gobiernos involucrados con esta corrupción, dio su respaldo total a Alejandro Toledo y Ollanta Humala durante las campañas de elección. El Premio Nobel de Literatura se desmoronó en elogios para cada uno de ellos, ahora que las papas queman se refugia en los brazos de un otoñal amor. ¿Podrá importarle las consecuencias de su infernal odio a todo a lo que huela a Fujimori? Esto es una novela de terror, de las mejores, pero de Alfred Hitchcock…

¡Qué incautos somos los peruanos…!

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